martes, 15 de diciembre de 2015

Siete años después

Hace siete años estábamos de finales y principios. También ahora.
Con la primaria se cierra una etapa de exploración lúdica tan gloriosa como la imaginación  lo permita y te lo permitió mucho. Fueron años de profundo aprehendizaje.
Desde lo formal a lo emocional. De amores y odios. De reconciliaciones. De perdones y no tanto. De transcurrir sin prisa, sin pausa y también a los apurones. Y en el medio de tanto desorden, se fue perfilando la belleza. La belleza a la que me refiero tiene que ver con  los modos en que se expresa el alma y viceversa.
Definitivamente orgullosa de vos, quiero que sigas así de imperfecta, porque eso te va a permitir querer ir más allá siempre.
Y  este nuevo comienzo que te traen tus trece —T R E C E, el dos de enero— viene de  adolescencia, de cambios bruscos, de hormonas, de peleas, de confrontaciones, de llantos, de amores y decepciones, de frustraciones y también de alegrías, complicidades, grandes y pequeños gestos. Y ojalá, y esto te lo deseo desde lo más profundo de mi corazón: que la cosa venga de lealtades. Te lo deseo porque es la figurita difícil del álbum y porque poca gente sabe que se construye cuando somos honestos y sobre todo honestos con nosotros mismos.
Te quisiera dar la máquina de detectar boludos, la de identificar hijos de puta, y también la de descubrir los lobos disfrazados de cordero. Pero no existen. Lo intentamos con Lilián y Silvia, las buscamos hace años, pero nones. Lo único que te puedo decir al respecto es que todos  nos hemos encontrado con esos especímenes, alguna vez en la vida, con suerte, una sola. Y se sobrevive. Como dice Nietszche, lo que no te mata te hace fuerte. De todas maneras, la máquina verdaderamente importante es la de detectar boludos, porque los hijos de puta se anuncian solos y los lobos muestran la hilacha en algún momento. Pero los boludos son jodidos, esos confunden, los ves buenazos, inofensivos. Pero ya lo decía Einstein: "hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro".
Y otra cosa, la vida es una permanente tensión entre cambiar y seguir siendo como somos. Así que conocete, buscate, encontrate, no tengas miedo de aceptar tu lado oscuro, todos lo tenemos. Pero que lo conozcas es fundamental, si algo no garpa en la vida es no saber quiénes somos. Y sólo conociéndote vas a poder cambiar lo que haya que cambiar.
Se vienen años de grandes desafíos:  no tengas miedo de brillar.
Te amo con el alma y te bendigo con esta bendición irlandesa que tanto me gusta:

Que vivas por el tiempo que tú quieras y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos pero nunca olvides recordar a los que permanecieron fieles.
Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío.
Que el infortunio te sea breve y te deje rica en bendiciones.
Que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.

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