lunes, 13 de julio de 2015

A Little Chaos

No sé si esto es un comentario acerca de una película que me gustó o una excusa.
Que creo que la vida es un caos, "un orden sin descifrar" al decir de Saramago, ya lo saben. Pero hoy se me mezcló con otra cosa. Hoy mi caos devino madre, memoria, tristeza, desamparo y aún así, belleza.
Madre tiene un deterioro cognitivo leve de perfil amnésico. Mamá empezó a olvidarse de lo que dijo hace un minuto y te cuenta con detalles cosas que ya sabés porque tiene una vida contándotelas. Casi que me puedo bancar eso, pero me mata cuando su relato está dominado por el recuerdo de mi papá, que murió hace, no sé, 18 años, creo.
Fui a verla porque en medio de su caos no asumido mezcló medicaciones y se sintió mal. Y yo, que tenía previsto ir a visitarla hoy, fui con el plus de tener que ir sí o sí.
Me abrió la puerta, estaba bien pero mal. Mejor que el sábado y que jueves, pero con miedo en los ojos.
La miré y me pregunté si llegada a esa edad (77 no son tantos), yo también le tendré temor a la muerte. La miré un rato más mientras la seguía hasta su casa.
—¿Qué hay de comer, má? ¿Qué preparo?
—No hay nada, vamos a comer a La Farola y pago yo.
—Má, algo debe haber acá —le digo. Estaba feo, frío, pegajoso, húmedo.
—Quiero salir, Ale. —Casi un ruego—. Y pago yo —repite.
Nos fuimos despacito, ella con su bastón y yo con mis pensamientos.
Mientras almorzábamos le hablaba de distintas cosas y la miraba. Hoy no pude parar de mirarla. Los ojos claros, la cara surcada de arrugas, las manos cuidadas pero ya con esos gestos lentos y titubeantes, preludio de la vejez inexorable. Sin embargo, había delicadeza y esplendor en su borrosa belleza.
De vuelta en su casa, recorro el lugar con mi mirada y me topo con la copia de esta película, A Little Chaos. Ella se acomodó en su cama, yo me senté en un sillón a su lado y nos sumergimos en la trama.
Es una película que habla de la belleza que hay en los pequeños actos de bondad, de la valentía que supone la amabilidad cuando hay que responderle a un poderoso, de la belleza que hay que adivinar en el caos. Trata de la forma que surge de lo informe y de cómo tenemos que arriesgar todo lo que somos para ver más allá, apostar a la visión escondida en la nada.
Y esto es lo que pasa hoy con mi mamá, con este caos que hoy más que nunca es mi mamá. Es saber que tengo que encontrar en lo que será ese antiguo esplendor, reeditarlo, magnificarlo y enseñárselo. Porque hoy me di cuenta que para mi mamá ya no hay un futuro de belleza en su caos, sólo miedo de no ser. Y no sé qué hacer con eso, ni con lo que se avecina.
Tal vez lo único que tenga para darle sean esos pequeños actos de bondad y decirle que la quiero, hoy y siempre.

4 comentarios:

Valentina dijo...

Pero qué lindo todo lo que leí !

Seguiré por aquí.
Maravillosa forma de contar una de las tantas formas del amor.

:)

Alex dijo...

Y lindo lo que leí por tu blog pero no pude dejar comentario porque me olvidé mi contraseña de wordpress. Ya la restableceré porque me gustaron tus palabras!

Gracias por el comentario!

Dosto dijo...

Hermoso Alex, ese recorrido por lo que está viviendo tu mamá y lo que vivis vos. Y mientras lo leía pensaba en cómo nos queremos aferrar a eso que fue, que por lo pronto ya no será. Tal vez haya que acostumbrarse a amar este presente, a bancarlo, a defenderlo.
Hermosa película también.

Alex dijo...

Ay Dosto, cuanta razón en lo que decís. Hay que bancarlo, sí. Pero duele.
Mil gracias, amiga.