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Chaos

Qué día el de ayer, señores. No voy a poner señoras, por favor no me obliguen ni se sientan excluidas. En todo caso, prefiero decir: qué día el de ayer, especie humana!!
Arrancó con taxista loco que me mostró la varilla de metal que tiene para pegarle a los motoqueros en el casco cuando lo molestan. Obviamente, cuando le pagué no le pedí el vuelto. No sé sus datos porque no tenía la ficha que por ley deben llevar a la vista del pasajero. También odia a los colectiveros. Dice que tienen complejo de inferioridad, a lo cual acoté que tal vez por eso andan en algo tan grande.
— Sin duda, la madre no los quiso de chicos, les faltó afecto a esos hijos de puta!
Y demás lindeces por el estilo. No se salvó nadie, ni los pasajeros que son los que le pagan el sustento. Para ellos me soltó que "hay taxistas que le cuidan el mango al pasajero. Yo no, que se jodan". Arremetió contra los jubilados y los judíos y parece que la combinación judío-jubilado lo pone relamente molesto. Y siempre la varilla de metal en la mano. Realmente, agradecí llegar a destino y lamenté no poder usar la mano derecha que es la que tengo jodidísima desde que me caí los otros días, porque sino me hubiera ido con el cpu en el bondi.
Después, llamo a la inmobiliaria para ver si, efectivamente, nos podíamos mudar el sábado dos de mayo o no.
— Siiiiií, no va a haber problema.
Me llaman más tarde porque hubo un problema con los certificados, se equivocaron, pusieron el nombre de otra persona, pero la culpa había sido nuestra. No me dice "la culpa es tuya", busca todas las otras maneras que nos provee el ingenio y el lenguaje y las busca y las usa varias veces. Tons, le dije que si quería jugar al jueguito de la culpa yo le podía decir y decir y decir y se lo dije.
— Bueno, yo no sé qué le pasa a la gente —empieza y la corto. Me da con el de la inmobiliaria. Hablo con el tipo... A verrrr. Hace dos meses que vimos el depto. Dos meses tuvo la mina para irse. Dos meses, si se hubiera ido, habrían tenido de tiempo para pintar, enlozar, emprolijar y etc. Pero yo me tenía que mudar con los tipos adentro pintando, enlozando y emprolijando. Ok. Tá bien. Bué, tá mal pero tá bien. Pero no. Al final, nos mudamos el 8 de mayo. Y le vamos a tener que pagar una fortuna por diez días a la dueña del depto actual. Como si la guita nos sobrara. Mejor dicho, como si nos alcanzara. Y encima, en una recorrida 360° por mi hogar, lo único que hay es caos.
Me conformo pensando que todo se engendró del Caos. Caos originario. Caos creativo. Mi caos que si lo miro con buenos ojos, seguramente engendrará algo bueno. Muy bueno.
 



Post Scriptum: la mano me duele como la concha de la lora. No me podía ir sin mi puteada preferida.

Comentarios

Valentina dijo…
Amo las mudanzas. Del caos más infernal renace el nuevo orden. Tirás cosas que ni sabías que tenías, regalás cosas que alguien necesita, ponés las cosas exactamente como te gustan en el nuevo lugar! Es una oportunidad única, un empuje del Universo a mezclar y dar de nuevo.
Claro que después de tantas mudanzas ya tenía un Index con lo que tenía cada caja y lo más importante, dónde había que ponerlas al descargarlas y qué prioridad tenían. - Las que tenían cosas de uso inmediato tenían alta prioridad y se descargaban último para que estén a la mano -

El caos es sólo una manera que tiene la vida de acomodarte todos los patitos de un saque :D
Alex dijo…
ajajajaja, sin duda!
Gracias!
Y si seguís viniendo a visitar, vas a conseguir que vuelva al blog más seguido.
Tengo que loguearme de vuelta en Wordpress, teneme paciencia!
Besos

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