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La plegaria de una madre por su hija, por Tina Fey


Primero, Dios: Nada de tatuajes. Ni el símbolo chino de "la verdad”, ni Winnie-the-Pooh levantando el logo de FSU con sus manitas afelpadas.
Que sea bella, pero no dañada, porque es lo “dañada” lo que atrae la mirada del espeluznante coach de soccer, no la belleza.
Cuando le ofrezcan cristal, que recuerde a los padres que le cortaron las uvas por la mitad y que prefiera siempre la cerveza.
Guíala y protégela,
Cuando cruce la calle, suba a los botes, nade en el océano, nade en las piscinas, camine cerca de las piscinas, esté parada en la plataforma del metro, cruzando la calle 86, bajándose de los botes, use los baños del centro comercial, cuando suba y baje de las escaleras eléctricas, mientras maneje por el campo y esté discutiendo, se recargue en grandes ventanales, camine en los estacionamientos, se suba a la rueda de la fortuna, montañas rusas o cualquier cosa llamada “Caída Infernal”, “La Torre de la Tortura” o “Espiral Mortal del Rock N’ Roll Gravedad Cero, presentando a Aerosmith”, y mientras esté parada sobre cualquier tipo de balcón, siempre, donde sea, a cualquier edad.
Aléjala de la actuación, pero no la mandes directo a Finanzas.
Algo en lo que pueda manejar sus propias horas, pero se sienta satisfecha intelectualmente y pueda salir de vez en cuando.
Y que no tenga que usar tacones altos.
¿Qué puede ser, Señor? ¿Arquitectura? ¿Partera? ¿Diseño de campos de golf? Te pregunto a Ti porque si yo supiera, lo haría. Malditasea.
Que pueda tocar los tambores al ritmo feroz de su propio corazón, con la fuerza vigorosa de sus propios brazos, para que no necesite caer con bateristas.
Concédele una mala racha de los 12 a los 17 años.
Déjala que dibuje caballos y que las Barbies le interesen por mucho tiempo.
Porque la niñez es corta — una flor tigre magenta floreciendo por un día
Y la adultez es larga. Y revolcarse en los autos puede esperar.
Oh, Señor, avería el Internet para siempre
Que se aleje de los chismes mal escritos de sus compañeros,
Y de la campaña de marketing de “Hostal de Violación V: Las Chicas Sólo Quieren Ser Apuñaladas”.
Y de que un día se voltee y me llame “perra” frente a Hollister,
Dame la fuerza, señor, para meterla directamente en un taxi frente a sus amigos,
Porque no toleraré esa mierda. No la toleraré.
Y si algún día elige ser mamá, sé mis ojos, Señor,
Que la pueda ver, sobre una cobija en el piso a las 4:50 am, exhausta, aburrida y enamorada de la pequeña criatura cuya popó está escurriendo por su espalda.
“Mi madre hizo esto por mí, alguna vez”, se dará cuenta mientras limpia las heces del cuello de su bebé.
“Mi madre hizo esto por mí”, y la gratitud tardía la bañará, como lo hace cada generación, y hará una nota mental para llamarme. Y la olvidará.
Pero yo lo sabré, porque lo he visto con tus ojos, Señor.
Amén.

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