lunes, 7 de mayo de 2012

Un puto horror

Llegué a las 6 y 10 de la mañana, ponéle. Ya había once personas adelante mío. Genial. Esta vez entro, pensé. El día ni siquiera estaba despuntando y hacía frío, ese frío húmedo de la ciudad, a esa hora, en un día que hereda la indecisión climática -llueve, no llueve, que te recontra, por las dudas-, así que decidí entrar en calor por las mías y me calcé los auriculares y empecé a moverme al compás de la música. Saqué el libro de la cartera y agradecí el foco que iluminaba justo mis páginas; empecé a leer. Música y libro, qué más, yo no necesito demasiadas cosas para ser feliz.
A mi lado, el lado derecho, una pareja. El chico había bajado de un autazo; supongo que lo trajo el padre, se saludaron y el señor detrás del volante del autazo se perdió por Maipú hacia el sur. El chico, adormilado, me ganó el puesto 11 por un segundo. Tenía puestos esos pantalones que se usan ahora, esos que el tiro les queda abajo de las bolas, casi en las rodillas. No les quedan bien, no sé por qué insisten en vestirse así, parecen cagados. Cagados y tristes porque son esos pantalones como los comunes pero bien abajo...da triste. Y estaban sucios, además. Al toque llega la novia, emperifollada y maquillada, muy rubia y muy celestes los ojos. Malhumorada y posesiva. De a poco, los que teníamos más ganas de sentarnos que pruritos por el suelo sucio aposentamos el culo en la vereda. La parejita se sentó. Yo me senté. La chica a mi izquierda se sentó. El chico a mi derecha me envolvió en su olor a pantalón usado desde hace semanas y se tiró un pedo. Y yo me sentí George Constanza. La chica de mi izquierda seguro que lo olió, por dios, cómo no hacerlo si estábamos pegados. Y yo queriendo explicar que no había sido. Un puto horror. Finalmente, la cosa se disipa. Y yo me olvidé del asunto. A las ocho y monedas entramos al dichoso lugar para hacer el trámite que me ocupa, nos hacen sentar: la parejita, yo, la chica de mi izquierda. Se vuelve a tirar un pedo. De no creer. Odio las colas. A veces, odio a la gente. La mayor parte del tiempo la vida es un capítulo de Seinfeld. Hoy me hubiera gustado ser Elaine.

5 comentarios:

GABU dijo...

¿Qué 'trámite' fuiste a hacer?

¿Era la cola para sacar turno con el gastroenterólogo?

P.D.:Es detestable lisa y llanamente la gente que padece de meteorismos,porque el flato siempre conlleva la culpa dirigida hacia aquel que justamente no se lo tiró,un desastre!!!

¿Por qué será que cuando un gas intestinal flota en la atmósfera nunca las miradas apuntan l ser contaminante,eh?!

BESOTAZO
Ni idea de lo que es/era SEINFELD,soy de esas que van contra lo que ve y/o comenta tooooooodo el mundo... :D

Luisa dijo...

Qué asco!!!!

Odias las colas y...jajajaja..na, iba a poner un chiste fácil (y malo).

Qué risa con la pregunta de Gabu que si estabas sacando turno con el Gastroenterólogo jajaja

Beso

Alex dijo...

jajajajajaja no podés ser tan ocurrente, Gabu!!!
Seinfeld es una serie que estuvo como 10 años en el aire, y hace unos cuantos ya que terminó. Definida por su autor como una serie sobre nada, el protagonista era un comediante de stand up en la vida real y contaba la vida entre presentación y presentación de él y sus amigos. Unos impresentables de primera línea pero queribles en sus bajezas y maldades. Elaine era más mala que una araña.

Hola luchi, sí genial lo de Gabu, el posto se justifica sólo por ese comentario!!
Beso

rastelman dijo...

yo haciéndome el que sigo algun tema que suena en mi auricular canto en voz alta; dejaaa de cagarte sucio... dejá de cagarte no seas bruto, que tu chica te huele y los demaaaaas tam-bieen!!

Alex dijo...

jajajaja Rastel, como si te estuviera viendo, podés darte la mano con mi marido!!!