miércoles, 30 de junio de 2010

Sendero


La muerte sacude. No por inesperada. O cruel. O injusta. O al menos, no solamente. Sino porque nos conmueve ahí en el fundamento. Nos sacude porque expone nuestra fragilidad. Porque su inexorabilidad deja al descubierto el proyecto inconcluso, eso que quisimos pero que jamás nos animamos a hacer.

Porque la muerte de nuestros mayores, dolorosa, fatal, inenarrable, que nos deja huérfanos, es lo que debe ser, la ley inevitable de la vida: nuestros padres mueren antes que nosotros (un padre no debería sobrevivir a un hijo, es antinatural).
Pero cuando se lleva a un par, además de llevarse, también, una parte de nuestra experiencia, de nuestro horizonte, de nuestra referencia generacional, desnuda nuestra vulnerabilidad: no somos invencibles.

Sin embargo, vida y muerte van inextricablemente juntas, dándose sentido mutuamente. Inexorables ambas, las diferencia la conciencia que de ellas tenemos. Mientras la muerte es una gran pregunta sin respuesta conocida, la vida es algo que explota en nosotros y a nuestro alrededor. A mayor grado de conciencia, mayores posibilidades de desplegar nuestro potencial.

La vida no tiene borrador, esta es nuestra única oportunidad. Dicho así, impresiona. Pero entenderlo así, es la única manera de vivir sin victimizarse ni culpabilizar al otro de nuestras circunstancias. Eso, es vivir lo más plenamente posible.

La vida es un sendero con cartel de llegada. Al final, nos espera la muerte. Pero mientras tanto, está el camino, las encrucijadas, las decisiones, los que nos acompañan, nuestras renuncias, nuestras victorias, nuestro deseo, nuestro amor, lo que nos funda, lo que nos sostiene.

La vida es esta, una sola. Vivamos sin excusas y con la única libertad posible, la de hacernos cargo de nosotros mismos siendo quienes somos.

jueves, 24 de junio de 2010

Alma



Qué hago con lo inevitable, cuando la única salida que me deja es una despedida...

Sin embargo, no lo puedo hacer todavía porque estás conectada a una máquina que te mantiene muy sedada y sin dolor. Que es lo que elegiste ante tu inevitable.

Llegué al mediodía, me acerqué te di un beso y te dejé la marca del pintalabios. Te dije "te quiero", abriste los ojos -nunca vi ojos más preciosos, antes parecían zafiros fulgurantes y ahora, aunque perdieron ese color vibrante, conservan tu mirada buena- y me dijiste "Aaalee" con una sonrisa que duró lo que tardaste en dormirte, un segundo, un segundo mío, que me regalaste a mí y yo lo atesoro.

Tus preocupaciones en estos días antes de tu decisión fueron ¿metafísicas? ¿A dónde vamos?, me preguntabas. Qué hay después. Qué pasa con el alma. Y ahí aparecieron las libélulas. Me contaste que leíste que el alma, cuando se separa del cuerpo, se transforma en una libélula y con esa forma espera hasta que vuelve a habitar otro cuerpo para seguir aprendiendo lo que falta. Vos querías pintar una pared con libélulas y mariposas y yo te iba a ayudar. Pero el dolor no te dejó. Entonces te regalé la mía, hecha de mostacillas y canutillos, para que te acompañara en el viaje.

Escribo esto y te siento acá, conmigo, como si estuvieras atrás mío -y sé que no, porque todavía faltan un día o dos-. Y Hope There's Someone que no deja de sonar en mi cabeza y sé porque lo ví, lo sentí, que hay, que hubo tanto amor a tu alrededor, tantos brazos dispuestos a abrazarte, tantos que no te dejamos sola, que la muerte se va a entibiar y va a resplandecer cuando te agarre de la mano y te lleve.

Y dónde sea que vayas será bello y vas a brillar, vas a bailar, vas a saber...

A Stella, que se está yendo.


domingo, 20 de junio de 2010

Papá

¿Cómo te digo feliz día? ¿A la puerta de qué paraíso llamo?

Pasa el tiempo y el sonido de tu voz no se desdibuja ni es borroso tu recuerdo.
Cómo podría serlo cuando tu sonrisa ladeada me llega de golpe a la memoria. Cuando puedo reconstruir momentos con sólo evocarlos.

Hay muchas orfandades en el mundo -algunas me atraviesan, por supuesto- y yo no sé si sentirme despojada de vos porque te siento, te sigo sintiendo. Ya sin tristeza, sin necesidad perentoria de saberte acá, a mi disposición en el momento preciso.

No sé definir tu nueva sustancia. No sos ausencia ni presencia, sos en mí. En mi hermana. En mi hija y en mi sobrino, que tiene tus ojos, tus cejas y la misma picardía en la mirada.

Tal vez el paraíso no está tan lejos, tal vez el feliz día es cada día en que puedo reconocerte en la sangre compartida y te abrace cuando me abrace.

lunes, 14 de junio de 2010

¿Tu culpa o la mía?

¿Qué más necesitás? ¿Cómo de claro lo querés?
¿Cuál es tu condenado punto? ¿A dónde querés llegar? ¿En qué absurda lógica o falta de ella te apoyás para argumentar lo que no tiene argumento? ¿Cómo hacés para negar lo evidente? No lo razonable, no la verdad, no lo exacto, no lo justo o lo injusto: lo evidente.

Un día, dos, tal vez tres. Una semana, ponéle. Ok. Todos tenemos malos días. Malos momentos. No todos son por nuestra grandísima culpa. A veces yo o vos o vos, cualquiera, el que esté al lado fuimos somos seremos el obstáculo, la piedra, el maldito imprevisto. Porque, con una mano en el corazón, honestamente, pasa, es cierto. Justo esa vez yo no tuve nada que ver, esa vez me pasó. Y me pasó porque vos metiste la pata. Pero si me pasa siempre...

Abismados en nuestro propio abismo es una forma de decir estoy perdida en mi propio e insondable ombligo. No sirve. Destruye. Cansa. Aleja. A la larga. A la corta causa piedad. ¡Pobre! decimos. Y empezamos a gastar saliva. Hasta que se nos empieza a secar la boca. Y nos vamos quedando sin palabras.
Llegado a este punto, la salud emocional, la tuya, la mía, la de tu entorno CLAUDICA. Ese es el momento en que hay que salir a buscar ayuda.

Mirarse en el espejo no es fácil. Cazar los propios fantasmas tampoco. Descubrir quiénes somos puede llegar a ser aterrador. Pero la satisfacción, la alegría y el orgullo que sentimos al hacernos cargo de nuestra vida, de nuestras circunstancias, de nuestras decisiones, de nuestras elecciones, de nuestros errores y de nuestros aciertos es portentoso.

Si queremos podemos amigarnos con nosotros mismos. Llegados a la encrucijada podemos hacer como aconseja Don Juan, el indio yaqui: ¿este sendero tiene corazón? Si lo tiene, ¡adelante!, el resto es ir de camino.

Publicado ayer en mi otro blog.

martes, 8 de junio de 2010

Legislar para el amor -2-


El año pasado andábamos juntando firmas para agilizar los trámites de adopción. Seguimos en la lucha.

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Ayudar hace bien y nos hace bien.

viernes, 4 de junio de 2010

Cadáver exquisito

Definitivamente, esta gente tiene un vínculo: Guada GN, Z y Rorro. Guada y Z son hermanas, las separa una generación, Z y Ro son de la misma generación y son tía y sobrina, respectivamente. La Ro es mi nietastra y Guada, la hija mashor del corazón.

Guada contaba los otros días en su caralibro (y yo, que conozco las caras de mi nieta, le sé la mirada, le adivino aún desde acá los gestos, la imagino claramente haciendo lo que cuenta la madre, me divertí mucho) :

Rorro me anunció que iba a hacer pis. Desde acá la escuché ir hasta el baño y golpear la cortina de la ducha con fuerza, mientras murmuraba "No hay nada. No hay ningún zombie. No hay nada." para darse ánimos, antes de sentarse en el trono a hacer sus asuntos.


Z, por su parte, estaba siendo carcomida por una duda prácticamente existencial, durante tres días seguidos me preguntó:

-Má, ¿qué es un cadáver?

-Un cuerpo muerto -respondí.

Después de tres días, la cosa no pasó de ahí y pensé que había quedado sepultada por nuevos interrogantes. Pero no.

Antes de ayer (miércoles) sale muy contenta de su sesión con la psi con un cuento que había escrito allí (lo quise escanear pero parece que palmó la HP), lo transcribo tal cual lo escribió:

Abia una bes una seniora que trabaja en una planta baja y entonces un ladron con una pistola la mato y entonces se paro y le sonrio
el se fue muerto de miedo y olvidandose la plata ni dandole voliya el cadaver se fue al sementerio y livero a todos los muertos y sombis y cadaveres y huesos y les dijo que bayan al mundo de los umanos y fueron con pistolas con hachas aunque se le caian los vrasos y los mataron y entonces governaron
fin

Hay un dibujito de un hueso y la cara de un zombie.

El tema de los zombies tiene una larga tradición entre los GN y se ve que se transmite por los genes. He sido testigo de conversaciones apoteóticas donde estos ¿seres? eran capaces de salir a tu encuentro y he escuchado los mejores métodos para eliminarlos, parece ser que cortándoles la cabeza con una espada. Supongo que la katana de Guada también tiene que ver con eso (no lo niegues).

En fin la cosa es que entre ellos/ellas circulan ciertas ideas aún a 1600 km de distancia. Y me enternece.

Ahora tenemos que conseguir que Z escriba sin faltas porque lo que es imaginación, no le falta.

Cadáver exquisito

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