domingo, 30 de mayo de 2010

•♥•P R E M I O•♥•


a lA mAGa de LinCoUrt le gustan mis extravíos, tons me dio un premio: GRACIAS Photobucket

Tengo que elegir a 7 féminas (aunque pueden ser féminos también), pero mejor me atengo a mi género para no iniciar discusiones del tipo "qué quisiste decir", "me viste cara de", "ay, gracias" y etcéteras.

And the P R E M I O goes to:

Sí, lo sé, no son siete, son más. Yo nunca supe contar. A Gabu no se lo doy porque la Maga, Deadly, la Colo y la Rubia ya se lo otorgaron.

Ahora tengo que pasar por los blogos a decirles que tienen una bombacha nueva. Nunca están demás las bombachas, sepalón.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Las madres me dan pavor



¿POR QUÉ TODO ES TAN JODIDAMENTE COMPLICADO?

Y esto es todo lo que voy a decir sobre el condenado tema.

jueves, 20 de mayo de 2010

Otros planes *




Ganas de amigarme, de que dejen de hostigar. De que seamos capaces de analizar, discutir, discurrir parados en el medio: ni en tu vereda ni en la mía. Ver el contexto. Mirar para atrás, mirar ahora, construir para adelante. Porque con tu razón o con la mía no vamos para ningún lado, al contrario, nos detenemos justo en el borde del abismo. Si te empujo, te caés; si me empujás, me caigo. Y al menos yo, no quiero eso.

Me cansé de la crispación, de la negación, de la soberbia. De la indecisión. De la histeria, de las groserías, del mal humor, de sentirme cercada, usada, abusada. De que vos te sientas igual que yo aunque por los motivos contrarios a los míos. Sin derechos. De justificarme. De justificarte. De tener miedo. De la obsesión. Del sé que está mal pero lo hago igual. ¿Por qué? Porque puedo y quiero. Me cansé. Quiero jugar en otra liga.
...

Ganas de saltar al cielo. De formar parte de una constelación caprichosa y subyugante. De perderme entre la nubes. De quitarme de la tierra pero sin perder base ni raíz.
De acercarme al momento fundante. De ser esa que fulgura justo allí. De reinar en el silencio que sigue a la certidumbre de lo bien hecho, de lo bien dicho, del acierto que todos buscamos. Ese que te da permiso a soltar un suspiró de "ya está, todo bien".

*Pero esos planes te involucran, oh sí.
Música: Other plans -A new Tide- Gomez

jueves, 13 de mayo de 2010

Oh, sí: D I V Á N

Esto lo escribí hace algunos años y se ve que me olvidé porque quedó perdido entre otros archivos y haciendo limpieza de compu lo encontré. Sigue aplicando, está sin terminar...

LLevo años tratando de ordenar el caos y una tarde, a esa hora en que la noche de tan tímida se ve ruborizada en el cielo, tuve una epifanía.
"Voy a dejar de tratar, estoy harta de tratar", me dije. "Basta", grité mirando al techo, enajenada. "Me voy a conseguir unas instrucciones para producir hechos...", me desinflé como un globo y quedé tirada en el futton muerta de cansancio.
Sin embargo, algo me poseyó al segundo y comencé a pasear una mirada furiosa a mi alrededor buscando un indicio de lo que necesitaba. “¿Dónde están las malditas instrucciones?”, volví a gritar (¿mencioné que en estos ataques creo que le hablo a Dios y que me escucha y que me responde?). Nada. Ni una miserable tablita de fibrofácil con simbolitos identificables. No es que quería una zarza ardiente ni demostraciones majestuosas, no, algo sencillo, qué se yo, encontrar un libro con la respuesta justo ahí. No, de eso nada.
En el silencio que siguió al arrebato, se produjo el milagro. De repente, lo tuve bien claro: "gorda, dejá de mirar alrededor y mirá adentro tuyo".
Eso me lo dijo Dios porque yo jamás, jamás me diría gorda a mí misma de pura pena, nomás. “Las instrucciones quiero, ¿me podés dar las instrucciones?”.
- “No hay instrucciones”.
- “No me mientas – le proferí - cómo que no hay, hay mamotretos para todas las religiones, la Biblia de los judíos, la Biblia de los católicos, el Corán; hay instrucciones de todo tipo, el Kamasutra, el camino del Tao, etc., etc., etc., ¿no hay unas putas instrucciones para ser feliz en esta vida, antes de que seamos viejos y podamos disfrutar aunque más no sea 10 segundos de sabiduría duramente adquirida?”.
-“Y las quiero ahora”, le solté.
-“Seguí a tu deseo” y no me habló más. Me dejó ahí pensando en qué mierda quiso decir, no me dio las instrucciones (y seguro que las tiene, seguro) y con un problema nuevo. Me fui a dormir totalmente desvelada. Y, por supuesto, no dormí, la epifanía aprovechó para acosarme, quedé atrapada entre el insomnio y la cama mientras las frases bailaban en mi cabeza, miráadentrotuyoseguíatudeseo, sin parar.


Después de muchos años de terapia, desde distintos encuadres teóricos, el martes empecé a encontrar la punta del ovillo. Y claro que está sin terminar, si este tejido recién comienza, en punto asombro y sin punto final.

Porque puedo ser lo que quiera ser.



martes, 11 de mayo de 2010

¿Dónde está mi niña?






Estábamos hablando de qué hacer o qué no, si esto o aquello en función del tiempo disponible cuando ella, como quien no quiere la cosa, levantando apenas la carita y mostrando un consistente bigote de nesquick, dice:

-Lo posible es lo mejor, má.

sábado, 8 de mayo de 2010

La máder, el cúler, la hija y la puta que lo parió

Sí, así fue nomás. Una cagada. Una soberana cagada.

Empezó con un dolorcito de garganta, una molestia, bah, definamos mejor las cosas. Después se convirtió en un dolorcito. Nadie le da bola a los dolorcitos.

A los cuatro días, ponéle, ya era un puto dolor de garganta y oídos y cuando tragaba era tal que creía que me habían obligado a practicar para un acto de circo...no es una buena metáfora la del tragasables, el burro de mi Brother seguro que hace un comentario desubicado. Pero en fin, la cosa es que sentía que estaba tragando un montón de yilés oxidadas.

Pensé que era un buen momento para ir al médico y fui. Me perdí el aquelarre que había organizado en MI casa. No estaba para recibir.
El médico, como no tenía fiebre ni placas, me mandó a casa con el consabido es virósico. Los que manejan el Ibuprofeno en el mercado han aumentado sus ganancias gracias a mí, sepalónnnnn, señores.

Parecía que teníamos el asunto bajo control cuando se inflamó en ese lugar atrás de la úvula (la campanita) y de ahí fue bajando y ya no había manera de emitir sonidos.
Tengo una hija de siete años y sabido es que una madre que debe ejercer su autoridad a base de meras miradas se neurotiza muy fácil porque no tiene la salida airosa del grito bien pegado; uno del tipo: "porque soy tu madre 'jaejoder, carajomierda". De todas maneras, parece que me manejé bastante bien con las miradas porque las interpretó todas. Pero yo penaba, me dolía mucho, me molestaba no poder hablar y etc, etc.

A todo esto, la vida social de mi hija es bastante intensa y con el asunto del cambio de colegio ahora tiene amigos desparramados por todo el conurbano. So, su mejor amiga (y cuando decimos mejor, es la excelsitud encarnada en el vínculo de estas dos niñas) que vive en Olivos -el Olivos lejos, el que que está a la vuelta del clús de rugby, muy lejos para las que andamos en el metropolipata-, la invitó a ir a su casa. No había manera de decirle que no porque el programa lo habíamos armado las madres en uno de los escasos momentos en que yo recuperaba la voz.
La mamá de M nos pasó a buscar -no, en auto no-, y partimos.

Preciosa la casa, mooooooooooy bonita. El granizo de esa semana había hecho mierda los techos y los autos del lugar así que el barrio estaba lleno de escombros y vidrios, pero la casa, más allá de eso, bonita.

Me quedé allí tres horas. Ustedes me conocen. Vos Chiru, sabés, sé que lo sabés. Y encima parió la abuela, tómenlo literalmente aunque lo que parió no fueron niños.Sin embargo, demostrando un espíritu capaz de combatir los fantasmas más terribles, las oquedades más oscuras, los tonos más desafinados, la pasé genial con la mamá de M, que es un encanto. Igual que su niña. La voz la había empezado a perder lentamente.

Cuando toca irnos, nos acompañan a la terminal del 59 y subimos. No habíamos terminado de llegar a la Panamericana que Z me dice:

-Me dieron ganas de vomitar. ¿Podemos bajar?
-Vas a vomitar -grazné de manera interrogativa.
-No sé.
-No sé no o no sé en una de esas sí.
-No sé.
-En la Panamericana de noche no me bajo, te aguantás.

Y nos fuimos a otro asiento y le abrí la ventanilla. Z me hizo bajar muchas veces de bondis y de combis porque dice que blablabla. Y nunca vomitó. Y yo estoy cansada de tardar tres horas para llegar a un lugar que normalmente te tarda 50 minutos. O sea: AJO Y AGUA.

En una hora exacta estábamos en Las Heras y Ayacucho. Feliz de la vida, comenta:

-Qué bien que me siento, má. ¿Me llevás al Burger?

Le tendría que haber dicho que no pero no tenía ganas de cocinar.

LLegamos a casa con la cajita mágica; acomodé las cosas en una bandeja (porque los finde la dejo comer en el living) y antes de que me diera cuenta la agarró y se fue para allá a instalarse frente a la tele. En el proceso tiró toda la pecsi en el living, sobre sus juguetes desparramados, sobre los cosos del sillón que se descosió y vuelan al piso cada vez que te sentás, las zapatillas y las medias. Salvo los cosos, todo lo demás era de ella. La reté hasta en arameo por un cúmulo de cosas sucedidas a lo largo del día y anteriores que si cuento no termino más, cenó y se fue a dormir. Me pidió perdón por algo que me había prometido y no cumplió y después me pidió que la deje dormir en mi cama... Ustedes saben, también, que cada tanto soy sola, ¿no? Ok, ese finde hacía bastante ya que era sola.

A las once y media de la noche del sábado 24 de abril me voy a dormir, después de comprobar que mi querida compu había palmado de palmitud total. Me meto en la cama tratando de no despertar a Z. La siento dar vueltas en la cama hasta que me dice "voy al baño". Aprovecho y le contesto que cuando salga vaya a su dormitorio y se acueste en su cama, que la espero ahí para arroparla. No lo termino de decir que empieza a vomitar.

Vomitó mi cabeza, la pared, la cama, el piso, el camino del cuarto al baño y un poquito en el inodoro. Y ella misma, de la cabeza a los pies.

No les hago el resto del cuento porque se lo pueden imaginar. Yo me quedé sin cama donde dormir, ventanas abiertas, ventiladores prendidos, paramédicos a las cinco y veinte de la mañana en casa para que solucionaran el estado de la petisa que a esa altura estaba gris y con unas ojeras negras que se las pisaba.
Ya mejor, habiendo empezado a rehidratarse y con una madre al borde del colapso, me pregunta como si fuera normal una pregunta de esa naturaleza a las seis y media de la mañana y después de haber vomitado y cagado la vida:

-¿Me traés la carpeta de caligrafía y la cartuchera?

-Andá a tu cama antes de que te mate -cortito, sintético; más no pude decir porque Dios, en su sabiduría, me dejó sin voz otra vez.

Pasó el domingo, o mejor dicho, el domingo nos pasó a nosotras. El lunes lo encaramos con otro ánimo pero sin compu. Y la madre sin compu se pone áspera. El martes Z vuelve al colegio, yo llevé el cpu a arreglar. Y Gonzalo me asegura que va a estar lista para el miércoles. Obviamente, eso no era cierto. Nunca hay que creerle al chico de las pc's. "Llamame el jueves". Lo llamo el jueves y da el diagnóstico:

-El cooler estaba sucio, empezó a funcionar lento y se quemaron unos (...) del mother, pero todo bien. Te va a a salir 25 dólares.

-Ok. ¿Cuando lo paso a buscar?

-En 48 hs hábiles.

El lunes antes de que cierren -yo estoy cerca del boliche- lo llamo.

-Hola Gonzalo, habla Alejandra, está la pc?

-Te dije 48 hs.

-Ya sé, pasaron 48 hs.

-48 hábiles.

-Sí, 48 hs hábiles. Yo te llamé el jueves.

-El sábado no trabajamos.

-Ya sé Gonzalo que no trabajan el sábado porque sino hubieran pasado MÁS horas hábiles. Y vos dijiste 48.

-Ok, llamame mañana.

Es interesante observar cuán relativo es el tiempo, ¿no? Sí, es maravilloso. Es cuestión de percepción, ni más ni menos. En un rato 48 se convierten en 72 y eso gracias a que dejamos de hablar, sino quién te dice, hasta hubiéramos podido romper las barreras espacio-temporales y terminar la conversa mientras un dinosaurio retozaba a nuestro alrededor tratando de huir de un T-Rex.

Las 48 hs terminaron ayer y por eso les puedo contar esto. Toy feliz.

...

En otro momento sigo, mi hija quiere jugar jueguitos en mi compu.