martes, 29 de diciembre de 2009

Bendición de la amistad

No recuerdo si ya la subí, si lo hice, no importa, porque es linda y es lo que deseo para todos nosotros, porque los años duros y los no tanto, las alegrías y las tristezas se transitan mejor si estamos juntos:

Ojalá tengas buenos amigos.
Que aprendas a ser un buen amigo de ti mismo.
Que puedas llegar a ese lugar de tu alma donde residen un gran
amor, calor, afecto y perdón.
Que esto te cambie.
Que transfigure todo lo que hay de negativo, distante o frío en ti.
Que te transporte a la verdadera pasión, familia y afinidad de la comunión.
Que atesores a tus amigos.
Que seas bueno con ellos y estés allí cuando te necesiten; que te den todas las bendiciones, estímulos, verdad y luz que necesites para el viaje.
Que nunca estés solo.
Que estés siempre en el nido amable de la comunión con tu
anam cara.
JOHN O'DONOHUE


Que el 2010 nos sorprenda gratamente.

lunes, 21 de diciembre de 2009

330




¿Por qué elegí este número, se preguntarán? O no, no sé. Tampoco importa demasiado. Esta es la entrada 330 y puesto que la cantidad de emociones cruzadas que me atraviesan no pueden ser nombradas, me decidí por lo abstracto.

La vida y la muerte están juntas desde el inicio. Y tan mezcladas que, con justicia, se habla de petite mort cuando querés usar un sinónimo de orgasmo.
Freud habló de pulsión de vida y de muerte. Eros y Tanatos, entralazados. Más que opuestos, complementarios. Y necesarios.
Para Heidegger somos seres arrojados a la existencia y nuestro ser-ahí es un ser para la muerte. Y es el descubrimiento de esta finitud la que nos permitira autoafirmarnos como sujetos o no. Ustedes saben que yo creo en las decisiones.

Sin embargo, no puedo negar que nuestra vida se desenvuelve en el afán de desmentir la muerte. Sabemos que es nuestro destino pero lo negamos hasta el final. Es como cuando los chicos, cuando son chiquitos y juegan a las escondidas, cierran los ojos adelante tuyo y te preguntan ¿Dónde estoy? Ellos se consideran escondidos simplemente por cerraron los ojos. La historía de la filosofía la podés aprender estando con un chico y prestándole la suficiente atención.
Así hacemos nosotros, cerramos los ojos a lo inexorable y creemos que por ese simple hecho lo inexorable no existe o lo podemos esquivar.

Desde el jueves que vivo así, inexorablemente. Porque era un hecho inevitable que ese día me iba a recibir. Lo sabía con la certidumbre neurótica y la certeza psicótica. Ustedes podrán hacer apuestas y elegir de qué lado me dejan.

En la mitología griega las Moiras son las personificaciones del destino. Son tres hermanas, Cloto, la hilandera, tejía el hilo de la vida; Láquesis, la que echa a suertes, lo medía y Átropos, la inexorable, lo cortaba. Los seres humanos le temen a la última, yo, sin embargo, preferiría hacerle el entre a Cloto y trataría de negociar con Láquesis. De ese modo me aseguraría que Átropos usara una tijera bien afilada el día que corte mi hilo.

¿Adónde voy con este divague? Inevitabilidades. La vida y la muerte. Ambas justas e injustas según las particularidades de la situación. Ambas esperadas o abortadas. Ambas inexorables.

El sábado alguien muere. En terribles circunstancias. Inesperadamente. Injustamente. Inmerecidamente. Por joven. Por estar llena de proyectos. Por haber sido capaz de remontar una vida aciaga. Pero una vez más la desmezcla pulsional hizo de las suyas. Tanatos vence a Eros y de la mano de la soledad que te hace volver con quien hizo de la muerte su proyecto, una sobredosis la dejó más allá de nuestros abrazos, más alla de nuestras voces y a nosotros en el más absoluto desconsuelo. Y me incluyo no sólo porque conozco a esa madre que perdió a su hija sino porque esa pérdida me puso ante la angustia visceral, el miedo atroz de perder, yo también, como ella, a mi única hija. Y no hay nombre para ese vacío, para ese abismo interminable que es la ausencia definitiva de un hijo. Porque me di cuenta que no sabría decir qué cosa es un mundo sin Z. ¿Cómo era antes? No sé. Ya no tengo esas respuestas. Ella fundó el mundo en el que vivo y ahora, un mundo sin su sonrisa es impensable. Un mundo sin su curiosidad no existe. Un mundo sin ella es estéril.

Hoy lunes me entero que ella le ganó la pulseada a la muerte. Que remontó el peor pronóstico, que su cáncer inoperable, casi terminal, prácticamente sin esperanzas, uno de los peores y más agresivos, remitió.
Pero la historia no fue tan simple. Imaginen una masa enorme que crece en el mediastino y abraza a tus arterias. Un provocador de primera línea, que puede y quiere hacer metástasis en los huesos y en el cerebro. Que justo ahí, donde está y por cómo está es inoperable. Igualmente, los médicos apuestan y empiezan con la quimio. Y nosotros los que creemos en Dios y los que no, empezamos a rezar, a pedir y a mendigar por nuestra amiga. Y el milagro sucede. El cáncer se achicó, es apenas visible. Redoblan el esfuerzo y a la quimio le agregan radioterapia. El maligno desaparece. A la semana de la felicidad llegan el total de los resultados. Metástasis en el cerebro. Para eso no hay quimio. Seguimos con el otro tratamiento. Ella está cansada, enojada, alegre, hastiada, feliz. No sabe cómo estar porque ni la vida ni la muerte le dan respiro. Se preparó para morir y la vida le dice no, tenés que seguir. Y al rato, como una burla, la muerte: te jodí, acá estoy de nuevo. Y seguimos, porque todos los que la queremos estamos con ella desde febrero luchando y sintiendo. Y ahora sí, ahora es oficial: se fue, no está. Obviamente, a partir de este momento, controladísima. Ahora nosotros te vamos a acechar a vos, hijo de puta. Para que no puedas volver.

La vida y la muerte. 330. Así vamos.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Dulce navidad


Ahora que Z sabe escribir le dije:

-Hacé la lista para Papá Noel.

Puso tres cosas, tres cosas muuuuuuuuuuuuuuy caras. So, como al pasar, le comento:

- Agrandá la lista, poné muuuuuuuuuuuuuuuchas cosas, así Papá Noel puede elegir qué traerte.

-Por qué -así, seca y desconfiando.

-Porque Papá Noel le tiene que hacer regalos a millones de niños en el mundo y no puede con todo, las cosas están muy caras y hasta Papá Noel se queda corto de dinero.

-Tiene a los duendes que lo ayudan.

-Sí, pero los duendes trabajan con los materiales que Papá Noel compra.

-Ah!

Al día siguiente:

-¡Mamá! Marcos dice que Papá Noel no existe y Tommy dice lo mismo.

-...

-No, que no?

-¿Vos creés que existe?

-Sí.

-Entonces, existe.

-¿Y los duendes?

-También. A veces, hay que creer para ver.

La lista ahora es extensible. Entre las cosas que mi niña pide hay una "Barbie, beteninaria", el "Diario majico de princesas", un "Laverinto de bolitas", el "Cañio pronco" (si alguien sabe qué es me avisa) y demás. Todo eso escrito en letra de imprenta porque la letra "excursiva" no le sale muy bien que digamos, todavía.

Esta chica me hace morir de amor.