
El lunes ¿23? fue el concert de la petisa (dicho sea de paso, se puso a sí misma un apodo, "Pipe"). Como ilustra la imagen que ven a la izquierda, se disfrazó de arlequín. El tema del concert, fue el arte y, justamente, los chicos de primer grado fueron arlequines. Este de acá es de Petorutti.
La cosa es que mi arlequina termina primer grado y yo recuerdo claramente que ayer fui al concert en que hizo de la chica mala de Grease, cuando estaba en preescolar, o sea.
Pipe-Carlos-Petisuí-Reina Rana-Carlos Alberto-Petisa-Zoe pasa a segundo grado, me cumple 7 años en nada. No para de crecer, de descubrir el mundo, de interpretarlo, de sacudirlo, de confrontarlo y mundo somos vos, el padre, yo y cualquier objeto/sujeto que se le ponga adelante.
Y la quiero matar y al mismo tiempo me encanta que sea así. Ella dice. No se escapa, no se esconde. Y a veces, cuando por "x" no se anima a decir, la impulso para que escupa lo que le pasa, para que nunca, nunca use el subterfugio como modo de comunicarse, para que no le tenga miedo a las palabras y a las emociones que ellas guardan. Para que que cuando quiera decir A diga A y no Z. Y si se quiere poner sutil, que aprenda la ironía y se aleje del sarcasmo. Mi niña confronta pero también acuerda. Mi niña está aprendiendo la habilidad del junco.
Y al final de ella se suma el mío. Este año termino, este año comienzo. No hay manera de escaparle a los principios porque vienen tejidos en punto final.
Lo que se viene me asusta porque me interpela, porque me va a poner en el lugar que sudé para estar. No puedo dejar de preguntarme qué hago con lo conquistado. Que vengo a ser yo desde otro lugar. Por fin en el espejo.
Post Scriptum: el 17 de diciembre estaremos de festejo, en esos días: aquelarre y un pedo bien lúcido.
Y a ustedes que me acompañaron hasta acá y que van a seguir:
G R A C I A S