lunes, 31 de agosto de 2009

El mal argentino - por Santiago Kovadloff

Hagamos un poco de filosofía. Enseña Anaxágoras, griego remoto y eminente volcado a la cosmología, que el Todo es más que la suma de las partes. Si es cierto que algo de la inteligencia de ese Todo palpita en cada una de ellas, ninguna de esas partes cuenta, sin embargo, con la riqueza incomparable del conjunto, que privilegia siempre la unidad sobre la fragmentación.

Inscribamos esta reflexión venerable en el prosaico medio político argentino. Bueno es recordar su enseñanza en horas como éstas. El país sigue empecinado en escindirse. Divide aguas, con incansable encono, entre quienes todo quieren verlo reducido al segmento del que son voceros y quienes se jactan de representar a la mayoría y no apenas a una fracción del conjunto.

Esta feroz atomización, esta guerra incansable de todos contra todos, encuentra las raíces de su invicta inoperancia en los dilemas más antiguos e irresueltos de nuestra historia. Ni la república ni el federalismo arraigaron en nuestro suelo. La Organización Nacional no terminó de disolver, mediante sus demandas e ideales, el espíritu beligerante y aislacionista que la precedió y que tanto contribuyó a que tuvieran que transcurrir casi cuatro décadas entre la independencia y el año 1854, para que las armas cedieran, en parte, su lugar a las palabras.

No cabe esperar nada de nadie que no se decida a dejar de confundir lo que representa con lo que la Argentina necesita. Una cosa es que su aporte pueda contribuir a lo indispensable. Otra cosa es que se crea que ese aporte pueda equivaler, aisladamente, a lo indispensable.

Si la palabra "sectorial" es legítima, lo es en la búsqueda de consensos que superen su propio valor relativo mediante la integración con otras voces que no son la suya. Tanto el oficialismo como la oposición adolecen de esta propensión crónica al reduccionismo, vieja y nefasta costumbre que viene echando a perder la posibilidad de que pasemos a ser una nación y dejemos de ser el pavoroso conglomerado en el que hoy nos debatimos.

Los requisitos exigidos por el arte del diálogo parecen superar ampliamente los recursos subjetivos de quienes se llenan la boca reivindicándolo. Es evidente que, si no se lo empieza a compaginar desde ya, en el Parlamento venidero no quedará armado el rompecabezas que debe vertebrar la oposición para convertirse en algo más que una jauría de disidentes.

Casi siempre es así: lo que mañana pueda suceder será consecuencia, en alta medida, de las cosas que ocurran hoy. Los detalles son impredecibles pero no, necesariamente, la marcha del proceso.

Néstor Kirchner no ha hecho más que capitalizar a su favor esta proclividad a las divisiones enconadas. Puede decirse con igual acierto que él las alienta tanto como que las ha encontrado constituidas y a su disposición cada vez que necesitó valerse de ellas. Su vigencia mucho debe a la egolatría, ampliamente arraigada en toda nuestra dirigencia. ¿De qué diálogo frustrado con el oficialismo hablan quienes entre sí andan a las dentelladas? Si nos atenemos a las evidencias arrojadas por la conducta de los líderes opositores, poco se ha ganado en clarificación y mucho, en cambio, en incertidumbre. Romper con esta propensión a la intolerancia recíproca es, posiblemente, el desafío más hondo que plantea la necesidad de que el Bicentenario nos encuentre consagrados a la reconstrucción del país. Y está más que visto que no puede esperarse que Néstor Kirchner trabaje por la unidad en la diversidad y la superación de las divisiones.

Lo suyo es la autocracia, una larga y oscura tradición entre nosotros. Néstor Kirchner vive de los réditos que le permite cosechar la desunión de los argentinos. Nadie como él, en los tiempos recientes, ha sabido aprovechar en beneficio propio este mal de los argentinos. La ineptitud política demostrada a lo largo de los últimos cinco lustros para dejar atrás el autoritarismo le han permitido avanzar hasta donde avanzó y seguir creyendo, pese a todos los tropiezos, que puede ir más lejos todavía.

Hagamos ahora un poco de psicopatología. La de Néstor Kirchner es una autocracia perfecta porque se funda en el ejercicio de la perversión. ¿Qué es un perverso? El perverso llega adonde el neurótico no se atreve a llegar. Ante la barrera que le impone la ley, el neurótico se detiene. No así el perverso. Este desconoce la legitimidad de todo intento de acotar su deseo. En él, osadía e impermeabilidad a la ley son sinónimos. El neurótico, en cambio, acata la norma, se subordina al límite. La ley en él puede más que su afán de desmesura.

Lo que al neurótico le impide burlar el mandato de la ley, transgredirlo, es, más allá de la convicción, la angustia. El perverso es insensible a la angustia. La siembra, pero no la padece. El goce que busca lo impulsa a violentarla. Y la violenta. De modo que la relación del perverso con la ley es, en términos psicoanalíticos, renegatoria.

Un ejemplo: si la opinión ciudadana, a través del pronunciamiento electoral, ordena al perverso que ejerce el poder que se detenga e introduzca un giro en sus políticas públicas, éste le dará la espalda a lo que se le exige y refrendará la vigencia de lo que el voto ha impugnado. Su goce no admite ninguna restricción.

Es lo que, una vez más, acaba de evidenciar Néstor Kirchner. Al preservar intacto lo que legítimamente ha sido desacreditado por el voto popular, consuma una auténtica restauración conservadora. Capitalizando en su provecho las desmesuras parlamentarias del pasado, se acantona en la transgresión vigente, acentuándola.

La iniciativa política está de su lado porque de su lado está la posibilidad de desoír la ley como un límite inviolable. Ese muro de contención a la perversión y al desenfreno que la mayoría de la sociedad se impacienta por ver erigido demanda a los líderes opositores que abandonen el culto narcisista del espíritu de secesión. Es ese culto intocado el que debilita su fuerza representativa y los estanca en el incumplimiento de lo que se les exige hacer. Si ellos no logran superar su actual segmentación será porque no han sido capaces de anteponer, a cualquier otro deseo, lo que la voluntad popular les reclama.

También aquí, en tal caso, estaría operando la perversión. Y si el proyecto que los opositores deberían constituir no termina de configurarse será porque la vieja política, en ellos, es un ideal tan poderoso como en Néstor Kirchner.

Por el momento, entonces, hay que decir que si Néstor Kirchner no registra el mensaje de las urnas, los vencedores del 28 de junio tampoco parecerían entenderlo.

Aquél, porque no acepta haber sido derrotado. Estos, porque no ofrecen pruebas cabales de haber comprendido para qué se les dio el triunfo parcial al que cada uno se hizo acreedor.

Es lenta la marcha por el camino constitucional. Pero es la única indispensable en la búsqueda de las soluciones necesarias para reconvertir el país en nación. Es razonable que la impaciencia social se manifieste como demanda de más y más apego a la ley. Pero ella misma debe ser siempre expresión inconfundible de ese apego.

Sólo dentro de la ley es posible sanear nuestra cultura cívica. Fuera de ella no hay posibilidad alguna de que el pasado se convierta en Historia. Néstor Kirchner ya ejerce su intendencia política de espaldas a la voluntad de la mayoría. Se ha dicho y se ha repetido con acierto que el otro no existe para él más que como apéndice de su voluntad. Los opositores no han dado pruebas todavía de que han sido capaces de apartarse de una buena vez de esa misma fascinación por el monólogo. La sociedad, en cambio, tiene claro lo que el país necesita. Entre el pasado y el futuro, ha optado por el porvenir.

jueves, 27 de agosto de 2009

Molineros del Borda

En el Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda funciona un programa de alta, donde algunos pacientes trabajan el tema de su externación.

Se hacen distintas actividades y una de ellas es la de los 'Molineros del Borda'.
Aquí fabrican papel artesanal con el cual hacen tarjetas de casamiento, de cumpleaños, personales, diplomas y varias cosas más. Tienen muy buena calidad de papel y buenos precios.

La propuesta es que hagamos entre todos una cadena de mail para que este emprendimiento pueda hacerse conocer cada vez más. Ellos necesitan trabajar, y cada producción que hacen y venden es un ingreso y esto, como para cualquier persona, es necesario y gratificante para ellos..
Estamos enviando la dirección de mail y el teléfono para que cualquiera que necesite alguna tarjeta pueda comunicacarse a:

molinerosdelborda@yahoo.com.ar
o al teléfono: 4304-5546

miércoles, 26 de agosto de 2009

Punto cadena

Hacía mil que no posteaba un meme. Vamos a seguirlo a Guty que pasó la posta a quien quisiera y yo quise.
Ah! Reglas (peren que las voy a buscar al blog de Guty porque no me acuerdo)...

A.garrar el libro más cercano.
B.uscar la página 161.
C.itar la 5ta frase en el blog.
D.elegar la tarea a otros 5 blog

Yo no le paso la tarea nadie, el que la quiera la hace ;-)

El libro más cercano es uno de Savater, "Idea de Nietzsche" y la frase es:

Fue sin duda una apuesta arriesgada, contradictoria, a veces cruel y a menudo marcada por un voluntarismo caprichosamente desabrido, pero que abrió una línea de actividad teórica seguida de un modo u otro por lo más audazmente anticonformista del pensamiento contemporáneo.

lunes, 24 de agosto de 2009

El secreto de sus ojos

Debería estar estudiando, justamente, unos apuntes de ética. Pero recién volví del cine. Fuimos a ver la película del título Vic, su media naranja y yo . Siempre me pasan cosas buenas con esta chica, no hay nada que hacerle, cuando alguien es grande, es grande.

Vayan a verla todos los que crean:

"Para atrás, no es mi jurisdicción. Me declaro incompetente".

Y los que sostengan que el hombre cambia de vida, de apariencia, de gustos, pero sienta que

"el hombre no cambia de pasión".

Si quieren que les diga de qué se trata, les puedo decir que es una película sobre el amor, la amistad, el dolor, la pérdida y la justicia, esa que a veces se parece tanto a la venganza. Y de algo más, pero pasa justo en el final y no se los voy a decir.

Arranca con una estética impresionante, sigue con una historia de puta madre y cuando digo de puta madre, digo mi vida, la tuya, ese pedacito heroico que cada uno ha vivido, esa tragedia que nos dejó devastados, la ilusión hecha añicos, el sueño recuperado.

Porque no se necesitan vidas dignas de biografía universal, Nobel y medalla al mérito. No, tu vida alcanza, porque te levantaste el día que no querías, justo el día que querías decir basta y mandar todo a la mierda y no lo hiciste; porque abriste los ojos y de golpe inauguraste un mundo nuevo y no sabés por qué ni te importa; porque batallás tu lucha cotidiana, tal vez cansado, pero dispuesto; porque le encontrás la vuelta a la sonrisa que no te quiere salir pero tu hijo se la merece; porque no buscaste excusas o sí y va fangulo; porque todavía te cuestionás; porque estás, porque sos.

martes, 18 de agosto de 2009

.1.

escándalo de lenguas
besos líquidos
fusión evanescente



Post Scriptum: saqué la bellísima imagen la que estan escritas estas palabras porque recibí una visita del lugar de dónde la saqué y no sea cosa que tenga que pagar derechos de autor cuando no era mi intención lucrar con la foto.

domingo, 16 de agosto de 2009

Triste cóctel de escándalo, demagogia y palabrerío - por Luis Gregorich

Las declaraciones críticas e irónicas de la Presidenta sobre la riqueza y los ricos en la Argentina de hoy, agregadas a la especie de manifiesto lanzado por un grupo de intelectuales oficialistas (en su mayoría pertenecientes a Carta Abierta) en apoyo de Luis D´Elía y su "odio" a la oligarquía y otra vez a los "ricos", causan escándalo y tristeza a la vez.

Ya parecía indefendible que los defensores pensantes del Gobierno propugnaran ese odio, justo después de la difusión del monto de bienes patrimoniales del matrimonio presidencial, holgadamente millonarios. ¡Ahora es la Presidenta, en una suprema contradicción, la que se ataca a sí misma!

Por favor, un poco de racionalidad y cuidado en el uso de las palabras. O traten de explicarnos cuáles son los ricos buenos y cuáles los ricos malos, para que podamos entendernos.

Debo confesar que tengo ciertos prejuicios, literarios, éticos y personales, hacia la gente rica en general. Vivo, desde hace más de 30 años, en un departamento de 80 metros cuadrados en Caballito, atiborrado de libros y discos, en el que no cabe nada más, y experimento un poco de envidia hacia los que disponen de casas más amplias y cómodas.

También miro, seguramente con una pizca de resentimiento, a los que pueden viajar a lugares que ya nunca veré. Pero hago lo posible para evitar el odio, que nos degrada como ciudadanos y nos rebaja como personas.

Además, puesto en la encrucijada de optar por una clase social -si es que existe una categoría tal en términos absolutos- elijo la mía, la clase media, que tengo el orgullo de compartir con muchos artistas, maestros, profesionales y -no tengo dudas- con buena parte de las mejores figuras de nuestra historia.

Permítame que le aconseje, con todo respeto, señora Presidenta, que usted también siga por ese camino, el de la clase media de la que proviene, y no la de los ricos a la que ha accedido.

Dejemos de lado la demagogia y el palabrerío para halagar a los pobres; combatamos, sencillamente, la pobreza, lucha en la que usted tendrá el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales, y en la que le deseamos la mejor suerte.

Y benditos sean, como ocurría con nuestros abuelos, no los que han podido enriquecerse vertiginosamente, sino los que con esfuerzo, educación y trabajo se han incorporado a la clase media, o se han mantenido en ella, sin cortejar a los pobres, a los que hay sacar de su pobreza, ni odiar a los ricos, a los que hay que cobrarles los impuestos.

El autor es escritor. Fue subsecretario de Cultura de la Nación durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

De noche pero contenta

Digo, por el cambio de plantilla. ¿Ta bonita, no? La noche azul con árboles que resplandecen y mariposas negras.

Las pasiones sueltas vinieron de la mano del nuevo template, no sé si faltan algunas. Con tiempo iré viendo. Todavía faltan cositas que tenía en la sidebar, y las tengo que acomodar. Y sobre todo tengo que agradecer.

En este posto iba a contestar uno por uno por los bonitos comentarios que me dejaron en "Duda". Pero me voy a concentrar en el de Uninvited, los demás no se enojen, lo que pasa que Gaby es muy especial para mí, porque cuando le digo brother, se lo digo en serio, y cuando él me dice "sis", me da cosita en el alma.

Y la cosa es que tiene razón. ¿Cómo voy a sacar los carteles con los cumpleaños de ustedes? Y la foto de la Coca, o dejar a los demás sin los links que los llevan a sus espacios...Hacer eso hubiera sido muy egoísta. Y Gaby dice algo que es cierto: tiene derecho a pedirme que no borre el blog por todas esas cosas que dice en el comment.

Así que la cosa es esta, pasearé cuando pueda por mi espacio, cuando pueda opinaré en los suyos, porque siempre que puedo los leo vía Bloglines. Trataré de no sentirme culpable. Porque además, descubrí algo, y por favor entiéndalo en el sentido en que lo digo: cuando escribo en mi blog ya no espero comentarios, los deseo, me gustan, me halagan (ya sea porque acuerdan o porque no). Cuando digo no espero, digo, escribo porque es mi catarsis, porque es mi manera de ser y estar en el mundo, y eso que es la vida no espera comentarios, espera encuentros. Para que quede clarito: cuando escribo, escribo para encontrarte. Y cuando tengo la dicha de poder ir más allá de leerte en Bloglines, y entro a tu casa es porque fui a buscarte. Por eso lamento tanto que no todos vayan a la cantina de Zorgin, porque ese blog es como un living enorme, un tránsito de almas donde se produce el encuentro del que hablo....en un solo lugar.

Porque, y acabo de darme cuenta, he llegado a un punto con ustedes en que sus blogs fueron trascendidos por sus personas (no sus personajes) y a veces tengo la fantasía de que estoy en el patio de la Chiru, o en el jardín de Sonia mirando la mancha en la pared -esa de la virgen-, o escapándome del arco de Ginger, o mezclándole las letras a Duda. O viéndola a Mechi decir como dice y con ganas de volver a los 20 y parecerme a ella, por ejemplo. Imaginarme en Montevideo con Trenaluna, comiendo en algún bolichito del puerto mientras la ayudo a desatascar soles. Sacando fotos con Submarino. Alcanzándole a Zorgin los ingredientes para mi negroni. Puteándolo a Mich porque no me llevó a Barcelona. Dándole al Amperio el abrazo peronista en la Quentaqui y tratando de unir los ojos de Cele con la cara de la Leevon.
Tomando mate con facturas con mi brother, mirando pelis con Vic y Enemn, jugando en la nieve que no vi con Dosto y los chicos, encontrando a la princesa Luisa en el libro de princesas que me regaló. Tomando los daiquiris que prepara Gabu...y puedo seguir eternamente.

Y me dirán, see, seee, pero para trascender antes tuviste que que ser prosaica y comentar, sí sí y no no. Y como está tronando lindo, me voy a dormir arrullada en truenos. Las tormentas me encantan.