domingo, 17 de mayo de 2009

Desatemos el silencio

Ayer, junto a dos amigas y compañeras, fui a un curso de Psicopatología del abuso sexual infantil.

No les voy a hablar de padres psicópatas (para algunos), perversos (para otros). Ni de las madres entregadoras. Pero les voy a pedir algo: seamos capaces de ayudar a esos niños a encontrar la voz para hablar de lo que les pasa o démosles la nuestra.




jueves, 7 de mayo de 2009

Tentación

No le avisé. Simplemente abrí la puerta, él me vio. Nadie detrás de mí. Fugaz, casi imperceptible, el asombro en su mirada.

Pero no estaba solo. Charlamos un rato, me reí, escuché, me interesé. Hasta que me levanté, me coloqué atrás de vos, apoyé los brazos en tus hombros, dejé vagar mis manos por tu pecho, escondí la cara en tu cuello y me reí bajito mientras te besaba despacio. El mensaje fue clarísimo, se levantó, saludó y se fue.

Nos quedamos solos, nos empezamos a acechar, la ropa sobraba y como lo que sobra se quita, quedó hecha montones esparcidos por aquí y por allí. Lo que sucedió después fue un aperitivo.

Salimos. Era de noche y salimos. SOLOS. Caminamos de la mano, parábamos en las esquinas, frotaba mi cara en su barba, le recorría la boca con la lengua. Desvergonzada como una adolescente con un ataque de hormonas. Feliz de la vida.

Encontramos un bar, vos un whisky, yo un negroni. Charlamos de esto, de aquello y boludeces también. Fuimos a una librería de esas que están abiertas buena parte de la noche y de golpe me miraste, me agarraste de la mano y con voz ronca me dijiste "vamos".

Salimos del ascensor en una burbuja y esta vez ni siquiera nos sacamos la ropa. Después sí, pero ahí ya estábamos en la cama. Pero algo pasaba porque no pudimos dormir hasta mucho rato después.

El domingo nos encontró enroscados en una batalla de piel, sudor y gemidos. Los de arriba y los de abajo, me escucharon. TODO el tiempo.

Hasta que fuimos juntos a buscarla a la casa del primo.

Pero el lunes a la mañana, la pulsión seguía buscando su descarga y ni vos ni yo estábamos para negarnos. Y esta vez escandalizamos a todo el edificio.

La voy a llevar más seguido a lo del primo.