viernes, 29 de febrero de 2008

Sendas diferentes

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- Tú eres un gran místico -le dijo uno de sus pupilos a Nasrudín-, y sin duda sabrás por qué los hombres siguen sendas diferentes a lo largo de su vida, en vez de seguir todos una única senda.
- Sencillo -contestó el maestro-. Si todo el mundo siguiera la misma senda, todos acabaríamos en el mismo lugar; el mundo, perdido el equilibrio, se inclinaría, y todos nos caeríamos al océano.

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miércoles, 27 de febrero de 2008

Creo

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Me fascinan las palabras y sus múltiples sentidos.
Creo me remite, por ejemplo, a creer.
Creo me remite, por ejemplo, a crear.
Creo en los dos sentidos que a su vez se multiplican en infinitas variables y combinaciones.
Creo en la vida que tengo, y eso incluye a todos mis amores, a todos mis sueños, a todas mis completudes, a todas mis faltas, a todos mis deseos, a todos mis caminos.
Creo, además, porque todo eso lo creé. Sí, lo hice yo, es mi obra.
Cada lágrima, cada sonrisa, mis títulos, mi hija ( en el sentido material del término, porque de su espíritu y personalidad ella es dueña), cada relación, cada amistad, cada sendero, cada abismo, este amor que construyo segundo a segundo, cada palabra, cada acción, cada omisión, son mías, mis creaturas.
Demiurga o artesana, tuve, tengo y tendré la dicha de saber quién soy, lo cual me permite tropezar, caerme, lastimarme y levantarme sin echarle la culpa a la piedra en el camino.

Pichón Rivière decía que cada encuentro es un reencuentro. Puede ser. Pero somos libres de separarnos cuando el encuentro es poco feliz. Podemos elegir otros caminos. Creo que es nuestra obligación hacia nosotros mismos ( y ésta es la única obligación en la que creo) elegir otros rumbos cuando la dicha no es buena.
Y ahora tengo que elegir. Y no es fácil. Porque me debato entre honrar la decisión de Chirusa y hacer lo propio o seguir acá porque esta es, también, mi casa. MI casa.

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse. Fritz Perls

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viernes, 22 de febrero de 2008

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Vamos a tratar de ordenar este quilombo, si es que se puede. No alcancé a leer los correos, cuando vuelva, tranqui, voy a leer lo pendiente. Además, la gorda se está haciendo pis y eso es más importante que esto.
Chiru, VIc, qué decirles!
Saludo de monitor :)

Voy a moderar hasta que llegue a Baires, luego veremos.

sábado, 16 de febrero de 2008

Tarea para el hogar

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Chiru, que evidentemente imagina que soy una persona creativa me invitó a escribir este post, reglado así:

1. Cada jugador comienza con un listado de ocho cosas que quiere hacer antes de morir, no importa las que sean, pero ocho.
2. Hay que escribir esas ocho cosas en su blog, junto con las reglas del juego.
3. Hay que seleccionar a ocho personas más, invitarlas a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.
4. Es importante no olvidar dejar un comentario desde donde nos invitaron a jugar.

Bueno, creo que el comentario en el Cambalache ya lo dejé.

Antes, una apostilla.

Una noche, boludeando con hermana y amigas en las terrazas del Pilar, decidimos todas que queríamos saber a qué edad nos íbamos a morir. Agarramos a la primera tarotista que encontramos por allí y pago mediante y entre otras cosas, nos largó las edades en que la Parca nos vendría a buscar. A la decrépita edad de 73 años me iba a encontrar, yo, cara a cara con la muerte. Tengo 45, saquen las cuentas.
En ese momento, 73 años me parecía demasiado. En ese momento no tenía una hija, así que 73 años me parece un buen número.

1. Morirme sabiendo que Z es FELIZ.
2. Recorrer la Colina de Tara y dejarme envolver por la magia celta.
3. Volar. Volar como si tuviera alas. Es un deseo, pero quien haya conocido a Don Juan, el indio nahuatl, puede decirme ¿por qué no? Es posible!
4. Bucear.
5. Hacer rafting.
6. Acá tengo las mismas ganas de Chiru de dejarme con permiso de Esposo, el problema es que no me puedo decidir por quién, son demasiados. Y no creo que me de permiso para una órgia, digamos.
7. Encontrar al que no me devolvió Rayuela.
8. Dibujar mi mandala.

Mmmm...a ver a quién anoto...

Manón
Ana c.
Sonia

ápdeit: gente clausuré los comentarios en esta entrada porque me estoy yendo, cuando vuelva todo retornará a la normalidad.




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viernes, 15 de febrero de 2008

Lógica del mediocre

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"si empujamos entramos"


Noooooooo, si empujan no entran, lo único que logran es complicar más y más la cosa . ¿No se dan cuenta que para que ustedes puedan entrar, nosotros tenemos que poder salir, manga de idiotas?


Y esto sucede todos, todos los días.
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miércoles, 13 de febrero de 2008

Valentín II

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No somos iguales. Ni siquiera parecidos.

Yo iba por la izquierda y vos venías por la derecha.

Pero nos encontramos justo en la esquina.

Y nos reconocimos.

Me aletearon mariposas de fuego en la piel.

Se oscureció tu mirada.

No somos iguales. Ni siquiera parecidos.

Para mí es blanco. Para vos negro.

Pero hicimos estallar colores.

Y nos cautivamos.

Me distrajeron tus manos.

Se abrió tu boca que tomó la mía.

No somos iguales. Ni siquiera parecidos.

Yo te grito, te peleo, te discuto, te acaricio,

te hablo, te miro, te espero con la misma apasionada intensidad.

Vos manejás pasiones y silencios en perfecta sincronía con las circunstancias.

Pero entre los dos logramos una alquimia rara.

Y nos elegimos.

Porque no nos une otra cosa que el deseo de estar juntos.
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sábado, 9 de febrero de 2008

Nada

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hay palabras que no encuentro en el diccionario


ni sentidos en algunas palabras


sólo torbellinos descendentes


impúdicos


desapacibles


yermos


y qué cuando hasta la soledad te abandone


en qué desolado abismo


caerá tu máscara


una noche sin luna


un laberinto de besos esquivos


una orilla desierta


un sinfín de luces negras


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jueves, 7 de febrero de 2008

Instantáneas campestres II

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.'.1
Hacía tiempo que no llovía así que el mentado vergel brillaba por su ausencia. Z recorrió con la mirada el antaño parque fragante que rodea nuestra cucha campestre y suelta:
- ¿Llegó el antonio?

.'.2
La niña: mirá mamá, una araña...Matála.
La madre: matála vos que estás al lado.
La niña: ¿cómo?
La madre: pisála.
La niña: ¿con qué?
La madre (ya pensando que el diálogo se estaba extendiendo demasiado): con el pie, Z, con el pie.
La niña, que comienza a sacarse la ojota, es interrumpida por la madre que le dice: NO! el pie con la ojota puesta Z!!!!
La niña mira a la madre con cara de estaba haciendo lo que me dijiste (maldita sea, tenía razón) y acto seguido la aplasta.
La niña: todavía se mueve.
La madre: volvé a pisarla.
La niña: ya está.
La madre: ya sos una asesina.
La niña (que me mira interrogativamente): ...
La madre: de arañas, Z.
Levanta la cabecita y con cara de astuta -bajando y subiendo las cejas- y voz ídem me dice:
Las arañas me temen

Al rato

Z pasa por el lugar dónde aún continuaba el cadáver de la arañita, se agacha, la observa y comenta:
- ¿Si está muerta por qué se mueve?
La madre: ...
El padre (que había sido testigo de todo lo anterior): es que las arañas te temen tanto que cuando te ven se hacen las muertas.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El matambre: una excusa


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Antes de terminarlo le dije: "sacále una foto que lo inmortalizo en un post!".
La luz no era la mejor porque además era de noche pero eso que se ve ahí es el matambre a la parrilla más rico comí y que el marido de Dosto hizo para agasajar a la invitada o sea, moi.
De mi pueblo me fui al de Dosto (a dos horas de micro) a visitarla. Estuve en la radio mientras ella locuteaba y locutea de liiiiindoooo; leí las notas que escribe en el diario, hasta que llegó el petiso. Me miró serio, ni una sonrisa. Esa mirada desconfiada de los pibes, medio de reojo con cabezadita. Transcurría el rato y nada. Al punto que le dije que me estaba poniendo nerviosa. Pasamos a buscar a la pequeña y ahí se aflojó y como chanchos.
Charlamos, tomamos mate, conocí a Luli, le puse cremita en la pierna a la chiqui, jugué con ambos niños y dimos la vuelta del perro. Linda ciudad, aunque a mí me gusta decirles pueblo porque tiene otra textura la palabra, le permite otros sentidos.
Tenía que tomar el micro de las 23 a Buenos Aires y ni noticias del esposo de Dosto. Ya se disponía a prender el fuego cuando el susodicho llegó y se puso manos a la obra. Se hicieron las 22 y el matambre seguía en la parrilla y nuestros estómagos vacíos (en realidad el mío con cerveza). Marido de Dosto me llama, luce su obra y me explica que un amigo le enseño a hacer una corona con las brasas porque así se cocina mejor que poniendo los carbones debajo de lo que sea que haya que cocinar. No lo sabía.
22:10 la joyita se deslizaba por mi boca.
22:57 me subí al bondi con sabor napolitano y nuevos recuerdos fundados.
El petiso me regaló un dibujo y Dosto su amistad.

Gracias por dejarme compartir tu "cosmos".
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