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Mostrando las entradas de julio, 2007

Somos

Los niños son re aristotélicos, según Rogers tienen "una tendencia innata a actualizar las potencialidades de su organismo".

(niña Alex, si estás ahí, qué estás esperando???)


¿Qué existe?

existe la liberación de las endorfinas sustancia llena de accidentes: yo te sujeto y te predico

la materia y la forma transfigurándose, informándose, sin posibilidades de ser separadas (una lengua de fuego dejando rastros en la piel, materia de tu espléndida forma) acto y potencia, una actualización constante de tu materia que crece y luego reposa, pero siempre con la potencia de ser más mientras su forma cambia y sigue siendo este momento, este cuerpo, esta razón endorfinas liberadas, inmóviles, y sin embargo generadoras del juego que nos pone en constante movimiento y puedo conocerte con mis sentidos sin separarte de mi pensamiento una episteme húmeda y acalorada una sed insaciable de sabiduría que no se agota nunca porque es siempre y me encanta

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Es así nomás, te guste o no, lo creas o no

En el fondo, somos todos criaturas. (como dice Gabu, es lo que hay)

El primer beso (lean el apdeit)

Tenía catorce años recién cumplidos. Él tenía dieciséis y era hermoso. De una hermosura injusta en un varón pero al mismo tiempo varonil.
De él recuerdo tres cosas: la voz profunda y melodiosa. Los ojos verdes más espectaculares del mundo con el borde azul, así que el lugar dónde el azul y el verde se juntaban lanzaba chispas turquesas que me encandilaban. Y la boca. La perfección de esa boca competía con la boca más soñada que puedan querer en un hombre. De una sensualidad infinita, bien recortada, proporcionada y llena. Esa boca aprendió a besar con la mía y la mía con ella.
El primer beso me lo dio en la plaza de Banfield. El cielo estaba de un azul sucio en esa tarde de otoño y el banco, frío. Estábamos un poco separados y nerviosos. Quietos y callados. Las manos húmedas entrelazadas y los cuerpos en tensión tratando, torpemente, de acercarse.
Cuando por fin nuestros cuerpos lograron reunirse, él estiró la mano y me acarició la cara. Recorrió la mejilla, me alborotó el pelo mientra…

Un año después

Amor profano existe desde hace mucho tiempo, primero fue pensado como una revista de papel. Después lo diseñé como una revista virtual. Finalmente, en el 2005 se convirtió en blog. En el 2006 pasó por Bitácoras y el 11 de julio éste fue mi primer post en Blogger.

Pensé que iba a ser un lugar donde poder ejercitar las ganas de escribir dormidas y también una suerte de diario personal casi sin testigos. Nunca creí que me iba retribuir con tanta vida y vida es ustedes acá y allá. En Flores y Bruselas, pasando por Santiago y Madrid y tantas ciudades más. Y pensar que en algún momento renegué de Internet.
Lo que empecé como un camino sin vueltas se transformó en una hoja de ruta llena de bifurcaciones.

Amor profano.
En cada encrucijada un deseo.
En cada deseo una decisión.
Nunca nadie dijo que la vida es fácil.

Hasta llegar a mañana

Cuántos pasos hasta mañana?
Uno
Dos
Tres
Reverencia, al costado, al otro, media vuelta y me voy.
Pasos sin nieve de nueve de julio porque ya es diez. Pasos inciertos porque no quiero ir. Pasos atentos a dónde voy a pisar. Pasos que paso y giro y salgo a jugar.
Hasta llegar a mañana, horas. Miles de segundos desocupados de mí y llenos de apariencias y deberes. Horas, miles de segundos para tomar, primero uno y luego otro y después otro y mirarlo con atención. Reconocerle el valor de su momento, pequeñísimo momento al que sólo yo puedo darle sentido. Jugar con él, darlo vuelta, hacerlo girar, dejar que me ruede, permitir que me alcance.
Hasta llegar a mañana quiero ser dueña de cada segundo y sentir los pasos como inspiraciones de susto/alegría/cosquilla de tobogán en la panza.

El abanico

Las aspas del ventilador movían un aire pesado en esa hora en que la tarde estalla en colores vivos previos al crepúsculo. Y esa luz caía sobre su cuerpo adormecido formando destellos en la superficie húmeda.
Se movió. Abrió los ojos y un calor líquido le abrasó la piel. Un ruido llamó su atención y se incorporó; el movimiento hizo que la bata se deslizara dejando al descubierto un hombro y sin saber por qué, se lamió la piel, un estremecimiento la recorrió y, decidida, se dirigió al cajón donde lo guardaba.
Lo sacó de entre sus pliegues de papel de seda y de inmediato se aromó en su fragancia penetrante. Una vez más se quedó maravillada contemplando la intrincada belleza de la filigrana de sándalo.
Se paró frente al espejo y jugó con el abanico semiabierto sobre los labios, bésame.
Lo abrió y escondió sus ojos detrás, te amo.
No, eso no es cierto, sólo te deseo, pensó.
Miró su reflejo, la vestidura a medias abierta dejaba ver el hombro, un pezón oscuro y erguido, la suave curva de su cade…

Un Platón lleno de ideas (final)

No crean que a Platón no lo complicaban estas cavilaciones, esto de crear una nueva filosofía tiene sus bemoles y si hubiera sospechado las repercusiones que iba a traer en los siglos que siguieron, uf! tal vez no escribía nada.


Quedamos en que había un mundo de cosas que cambian y que ése así como era no se podía conocer, se puede opinar nomás.


Tiene que haber otro mundo, decía Platón, más verdadero, un mundo en el que se pueda confiar, donde las cosas son como son siempre. Un mundo de cosas bellas, buenas, justas, perfectamente cuadradas, redondas, negras, blancas, iguales, etc., etc. Lo había encontrado, había encontrado aquello que es y que además de ser permanece así: siendo. Y lo llamó ideas. Y esas ideas, de las cuales las cosas del mundo cambiante son simples imitaciones, sí se pueden conocer porque lo que no cambia no te engaña y lo que no te engaña se puede conocer muy bien. De él tenemos esta frase "Conocer es recordar" porque creía, realmente estaba convencido de q…

Un Platón lleno de ideas (segunda parte)

Platón tuvo que esforzarse sobremanera para encontrar sus explicaciones porque eso de que lo que es "es" le había gustado un montón, le parecía que tenía mucho sentido. Y lo que había dicho el otro señor, eso de que lo que "es" cambia...y bueh...como que era innegable. Así, cuentito va, cuentito viene, Platón dio sus respuestas.

El tema fue más o menos así. Todo lo que uno ve, las cosas, las personas, los animales, cambian; primero son de una manera y luego son de otra y eso es incuestionable, las pruebas están a la vista: acá hay una manzana, pero yo me la como y la manzana ya no está, pero alguna vez estuvo... o no? Sí, estuvo. Así pasa con todo, las cosas están y no están, son y no son. Pero esto a Platón no le gustaba, decía que algo tan cambiante no se puede conocer y si no se puede conocer ¿cómo pueder ser?

Platón se exprimió la cabeza como si fuera una naranja y dijo "Eureka!" Nononono, eso lo dijo otro señor que estaba desnudo en una tina llena de a…

Un Platón lleno de ideas (primera parte)

Había una vez, hace muchos, muchos años atrás, un señor que vivía en Grecia y se llamaba Platón.

Como buen griego, Platón iba con el ojo atento a las cosas que veía y a las que no veía también, y se preguntaba como otros antes que él, ¿qué es esto? ¿por qué es así? ¿cómo es que lo puedo conocer?

Un señor había dicho que las cosas son o no son y que lo que no era no existía. Otro señor dijo, todo es y todo lo que es cambia. Y Platón, ante estos pensamientos tan extremos se quedó perplejo. Y se puso a pensar y a pensar y a buscar respuestas.

El maestro de Aristocles (porque el verdadero nombre de Platón era Aristocles y se hacía llamar Platón vaya Dios a saber porqué) era bajito, con cara de mono y su nombre era Sócrates, y era, definitivamente, un señor muy preguntón. Y de tan preguntón y molesto como un tábano que era, las personas que se encargaban de las cosas de la ciudad le dijeron un día: "O te callás o te vas". Pero Sócrates se quedó y siguió hablando y para callarlo le d…

Horrible che

No tener nada pero nada que decir y estar harta de ver ese sombrerito mexicano.

Qué hacen ustedes cuando están así?