sábado, 16 de diciembre de 2006

Poción de amor (final)

Terminado este pequeño discurso, Morag esperaba la reacción. Algunas preguntaban dónde iban a conseguir esas semillas, y cómo podían saber acerca de horas propicias, si no había algo más simple. Otras se iban sin decir nada. A las primeras, les entregaba las semillas y les indicaba horarios. A todas las despedía con una bendición celta “que el camino pueda encontrarse contigo”*

En la fecha prevista las jóvenes y no tan jóvenes regresaban. No parecían las mismas. Había más resolución en sus gestos y un talante más satisfecho. La bruja sonreía interiormente y continuaba con la descripción de los elementos necesarios para el ritual previo a la elaboración de la poción.

“En esta etapa, prepararás el cuerpo y el espíritu. Durante un mes, deberás hacer lo siguiente: a la medianoche del domingo te purificarás dándote un baño de agua muy caliente, la máxima temperatura que puedas soportar, y en ella mezclarás aceite de ciprés. Permanecerás sumergida en penumbra, hasta que el agua se enfríe. Sécate apenas. Y luego descansa. Los antiguos veían en su color la cualidad de lo indestructible y la inmortalidad. Deja que tu mente activa descanse mientras tu cuerpo absorbe la vitalidad del ciprés.
Los martes y los viernes, durante el esplendor de Rigel y Betelgeuse, repetirás el baño, sólo que esta vez el agua estará enriquecida con aceite de jazmín. Permite que el poder estimulante y afrodisíaco del jazmín, te predisponga a favor del encuentro amoroso. Es importante que lo hagas en esas horas, puesto que Orión libraba de las bestias al mundo y hay mucho que derrotar en ti para que puedas triunfar finalmente. Luego regresa a verme.”

Por tercera vez acudían al encuentro de la bruja. Y como siempre la hallaban entregada a sus labores, ya sea en su jardín recogiendo hierbas, curando con emplastos las más diversas dolencias o simplemente escuchando. Morag creía profundamente en el poder del silencio, muchas veces no era necesario que ella hablara, su simple disposición a escuchar sin juzgar era todo lo que necesitaba esa alma atribulada para encontrar sus propias respuestas: un acto de intensa comunión.
La anciana, sin apurarse, concluía su tarea y luego de los saludos las contemplaba con interés, atenta a las transformaciones que se proclamaban en sus gestos y palabras, a veces todavía inadvertidas para ellas mismas. El entusiasmo flotaba en el aire y otra vez, Morag, sonreía.

“Raíz de mandrágora, recogida luego de su fructificación. Siete ramitas de romero. Semillas de anís y 9 hojas de laurel siempre verde y una corona de espliego y acebo.
Una vez que tengan estos elementos, procederán de la siguiente manera:
Quemarán las ramitas de romero a fin purificar su mente y su espíritu, puesto que atrae la felicidad y la armonía. Inmersas en ese aroma cocerán la raíz en agua hirviente y la dejarán reposar siete horas. Pueden endulzar esa infusión con miel, si así lo desean. Durante la luna creciente, tomarán cada noche un poco de esa preparación afrodisíaca, de modo tal que cuerpo y mente se sincronicen en un único deseo. Las semillas de anís y las hojas de laurel serán añadidas al agua durante su baño de inmersión con el fin de seguir purificando su cuerpo y espíritu. La corona la colgarán sobre el marco de la puerta de su habitación. El espliego estimulará la seguridad y confianza. El acebo es un símbolo de protección y renacimiento. Unidos potencian el amor. Hagan esto durante un mes y regresen.”

Un silencio atónito reinaba cada vez que Morag recitaba esta parte del ritual para la elaboración de una poción que nunca llegaba. Ella las miraba risueña y esperaba. Luego las despedía con la misma bendición.

Generalmente, volvían antes de que el mes terminara. Algunas, contentas y excitadas, le agradecían todo lo que había hecho por ellas pero que ya no necesitaban la poción de amor. Sin saber cómo, de pronto, habían encontrado lo que anhelaban.
Otras, las que nunca solicitaron ni las semillas, ni la raíz, ni nada de lo que Morag decía que debían tener para la ‘larga travesía’ , le explicaban, muertas de vergüenza, que no habían conseguido todos los ingredientes, y que los habían reemplazado por otros, aunque aseguraban portar la turmalina. No entendían cómo pero algo de todo eso había funcionado. No, no habían encontrado el amor todavía, pero sabían con certeza que no precisaban una poción para hallarlo.
Todas aseguraban, que a medida que avanzaban en el ritual, se fueron dando cosas buenas. Ya no se sentían miserables, ya no se juzgaban con dureza, ya no esperaban la traición constante ni se alimentaban de inseguridades. De pronto tenían certezas. Se sintieron hermosas, radiantes y plenas. Capaces de hacerse cargo de la vida, día a día.
A todas, la bruja Mac Tavish les confesaba que nunca nada de lo que les mandó a hacer estuvo ligado a un ritual para atraer el amor de un tercero. “Lo que hicieron -decía con una sonrisa traviesa- fue desconectarse del dolor y unirse a una esperanza. Se vincularon a sí mismas, se reconocieron en sus virtudes, se descubrieron en sus imperfecciones, se respetaron como seres preciosos, se aceptaron y finalmente se amaron. No hay mejor talismán para el amor que el propio amor”.

Cuando se iban las acompañaba esta bendición susurrada: Go gcoinne Dia thu (Dios te guarde). Y luego, volvía a lo suyo y esperaba. Siempre había alguien que necesitaba aprender que las respuestas no están afuera sino adentro.

*parte de una bendición celta hallada en varios sitios de internet.

13 comentarios:

microcosmos dijo...

no hay mejor talismán, vincularse a uno mismo.
qué lindo, alex.

(llegué tarde al champagne ayer, buu)

Cecilia dijo...

¡Que hermoso!!!!!!

Sería el "ama a tu prójimo como a tí mismo".Es decir, hay que amarse uno mucho para poder amar a los demás y en definitiva dar lo mejor de uno. Pero empezando por amarse. Quien no se ama, mal puede amar.


La verdad que es hermosa esta historia. Y me encantó la bendición celta.

Ahora, me decías en el post "Una respuesta para Angus" y entiendo que algo que dije te inspiró. ¿Que fue?

Un beso enorme y excelente finde!!!!

beacriz dijo...

Hermoso relato. Sabés qué? Algún día quisiera ser como Morag, una anciana sabia. Besos. Feliz finde y gracias por pasar por mi blog.

Gabriel dijo...

"En los cuentos de hadas
las brujas son malas,
en los cuentos de brujas
las hadas son feas",
así decía la canción
que el ogro cantaba...

No hay mejor brujería
que el amor...

La bruja y el ogro - Rubén Goldín ;)
Si no la tenés, conseguila y escuchala ;)

zorgin dijo...

Ud es ducha en cuentos y leyendas celtas?

Alex dijo...

Micro, xactamente!!!! Me alegra que coincidamos.

Ceci, xactamente también, es más esperaba que alguien hiciera la relación y estaba segura que la ibas a hacer vos. Pasa por ahí. Y no es algo que dijiste en particular, es la suma de tus dichos a lo largo del tiempo que te conozco la que me hizo pensar en vos cuando escribí este post.

Bea, yo también quiero ser una vieja sabia. Aunque me gustaría apurar un poco el trámite con la sabiduría, tengo que criar a una niña que va a se adolescente cuando yo tenga cincuentinada. Me va a hacer falta.

Hace tanto que no escucho nada de la trova rosarina, Gaby, gracias por recordármelo! Y éste que mencionás no lo recuerdo, pero seguro que lo escuché.

Zorgin, me gusta mucho leer.

chirusa dijo...

un placer, mucha claridad
me gustó mucho.
no hay mejor talismán para el amor que el propio amor... una pinturita :)

Anónimo dijo...

pase a dejare un beso
Tengo sueño!


Sol y la neurosis con fiaca de loguearse

laonza dijo...

Bravooooo (y de pie!!!!!!!!!)

Es curioso, much@s dice "yo no creo en brujas... pero de que vuelan vuelan..."

Muchos Besos.

deapoco dijo...

anís no me queda, no hay problema que lo cambie por orégano, no?
:)

dudadesnuda dijo...

Yo me confundí y me agarré una mamúa con anís que ni te cuento... eso sí, cuando se me pasó el dolor
de cabeza, me enamoré de mí... buajjjjjjjjjjjjjjjjjjaajjaja

Besos y gualichos.

Caracol dijo...

Me perdí en alguna parte de la fórmula, me podrías repetir ?

Ahora, si el jazmín es afrodisíaco...es que está buscando excusas para c..., vamooooos, le atribuyen cualidades a cualquier yuyo, che !!!

Ya en el tema y de modo serio, tiene algo que ver con uno de los post mas comentados de Krestian en segundos pensamientos, sobre tener las cosas bien en uno antes de volcarse al otro.
Muy buena la hitoria, muy sabia Morag, pero lo del jazmiiiin, jajaja es una excusa, admitalo !!!

Alex dijo...

No contesté los comments porque no estaba ayer con ánimo. Ayer precisé una Morag y no había ninguna cerca. Pero estaba mi amiga, gracias a Dios, estaba ella.