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Confesiones en una tarde de lluvia

¿Cuándo empezamos a pensar en nuestra vida como hojas de calendario que sacamos día a día? Tengo tres respuestas: a) después de los treinta y cinco, b) cuando atravesamos una crisis y c) ambas opciones a la vez.
Estas opciones se despliegan a su vez en infinitas derivaciones que ni el analista más avispado va a ser capaz de encuadrar en ningún enfoque clínico. Ni hablar de resolver la neurosis. Así es que comenzamos a andar por nuestra vida, siendo concientes del día a día, aterrorizadas por el paso del tiempo, sin analista que nos banque, sin hombre que nos sostenga, sin familia que nos escuche sin prejuicios. Solas. Y lo que es peor, solas con nosotras mismas.
Sospechamos que la ruina nos acecha a cada paso. No estamos a salvo ni en el santuario más sagrado que la civilización supo inventar: el baño. Allí menos que en ningún lugar, porque allí está el espejo. Grande o pequeño nos espera con su capacidad de observación milimétrica y su total ausencia de piedad. No hay modo de ocultarse ante el espejo. El nos vigila, no nos da respiro, nos muestra las cosas como son y no como las queremos ver. Si lo pensamos bien, el espejo es un gran amigo. Pero al principio de la crisis no nos sirve de nada, porque estamos abismadas en el pozo de la autocompasión y no necesitamos la verdad en ese momento. Lo que queremos, lo que necesitamos, lo que pedimos a gritos es una mentira descomunal que nos consuele, que nos diga que somos perfectas, que la culpa es de otro – siempre de otro -, que nos quedemos en el molde, que hagamos como que no pasa nada y esperemos a que el temporal termine. Y lloramos sentadas en el inodoro y las que tienen alma de narciso se miran llorar, para ver qué tal están mientras sufren. Sin embargo el espejo puede no ser el único peligro que nos espere en ese sacrosanto recinto. Hay quienes, en el colmo de la flagelación, tienen una balanza. Ni hablar. Y no se resisten. Van y se suben y confirman lo que les dice el espejo. Sadomasoquismo autoinfligido. El espejo no lo podemos sacar porque, generalmente, vivimos con alguien que se afeita todas las mañanas y una caterva de adolescentes que se aprietan granos. Pero la balanza…Para no sumar humillación a la tortura, saqué de inmediato ese artículo nefasto que sólo sirve para acentuar la paranoia.
Con el tiempo, el baño , y lo que hay dentro de él, se convierte en un aliado. Es algo así como el capullo que envuelve a la oruga que luego se convierte en mariposa. Es el lugar donde va a ocurrir nuestra metamorfosis. Con todo, el camino a la metamorfosis es largo y está plagado de obstáculos.

Yo, que soy una mujer precoz, tuve mi primera crisis a los treinta. No tanto por la edad; a decir verdad, jamás me entró el pánico por los años que cumplo sino por lo que hice, y sobre todo, lo que no hice a medida que iba creciendo. Es la famosa lista de asignaturas pendientes. De las tres famosas hice todas: publiqué con otra gente un libro de poesías, planté un árbol y a los cuarenta tuve una hija. Cualquiera diría que me realicé como persona, o casi. Tengo un marido maravilloso, una hija divina, una buena dosis de imaginación y creatividad, soy básicamente una buena mina, etc., etc., etc. Y tengo un largo repertorio de errores, algunos de los cuales sumé al registro de experiencias que al final resultaron siendo positivas, y otros cuyas consecuencias vivo todavía. Casualmente, éstos, los que nos hacen llorar en el baño, son los que, aunque intentamos, no le podemos atribuir a los otros. Y son los que hacen de mi vida una crisis recurrente.

Me decidí a escribir este diario virtual para aprender a reírme de mí misma. Para echarle una mirada a mi futuro y no espantarme. Para ver si, de una buena vez, me dedico a quererme y aceptarme, con mis quilos (que fluctúan siempre, por Dios!), con mis inseguridades, con mis canas, con esas pequeñas arrugas que empiezan a verse cuando me río, con mis incapacidades; sin que me importen los juicios ni prejuicios. Quién te dice, tal vez ese sea el primer paso a la metamorfosis. Quizás, un día me levante y el espejo me diga “estás más linda” y yo le crea.

Post Scriptum: hoy el espejo confirmó lo que me comento mi marido al pasar, "che, no sabía que vivía con un mapache despeinado". Ella tenía el rimmel corrido, bien corrido y el pelo con vida propia.

Comentarios

Menina dijo…
por qué será que las cosas las lloramos en el baño? Y es cierto eso, yo me miro en el espejo cuando lloro, nunca lo había pensado desde el lado narcisista.
Yo también tomo decisiones en el baño.
Anónimo dijo…
decía murphy brown que si los hombres pudieran recibir la pizza en el baño, no saldrían nunca, se ve que las mujeres le dan un uso más práctico.
igual, debe haber un recuerdo para cada arruga, y una sonrisa para cada recuerdo.
las crisis son solo cruces de caminos, momentos de reflexion, diría el cura trasnochador, pero bueno después de decidir (en el baño, por supuesto), se acaba la crisis.
un mapache?
Alex dijo…
Menina: las decisiones que se toman en ese trono son de una importancia superlativa, algunas ameritan reuniòn de màs de un concurrente.
Anònimo: lo escribiò y lo pensò lindo. Un mapache sì. Pero como me gustan me pareciò un comentario simpàtico. Le parece que habrà que tomar cartas en el asunto si me dice loro barranquero?
zorgin dijo…
Recuerdo el capitulo de Murphy Brown, espectacular!, en cuanto a las crisis, Ud. sabe, todo depende de cuanto valor le de, si se queda catorce dias encerrada en el baño es preocupante. Por más que en el espejo salga airosa.
Por otro lado, leí que en esa casa hay más de una persona, no le parece un poco injusto que se retuerzan en la puerta mientras Ud. se arregla el maquillage?
como sea, los mapaches despeinados,a pesar de sus ritos son simpáticos, ahora, un loro barranquero..., entreabra la puerta y alcáncele la chata, no se merece más.
Alex dijo…
Bueno, bueno, casi que me estoy quedando afuera de mi propio blog, jamás vi a Murphy Brown, así que díganme a dónde debo dirigir el reclamo para una reposición.
Zorgin, quedese tranquilo, en mi casa hay tres baños y gracias por el consejo del final, será puesto en práctica ni bien me diga loro barranquero o similar (primero voy a cerrar con llave los otros dos, obvio). Si se le ocurre algo más fuerte no dude en hacermelo saber.
Fui al muelle, linda la casa, el fueguito ni le digo. Esteeemmm, yo hago un crumble de manzana espectacular, le parece que lleve?
Gracias por darse una vuelta.
Cariños
deapoco dijo…
el espejo de mi baño hace unos días por arte de magia (lo juro) se partío.
un viaje de ida.
pero siempre adelante
(parezco slogan de campaña publicitaria, lo sé)
me voy a terapia y vuelvo :P
Alex dijo…
Hola Dea, cómo va? Así que se le partió el espejo? Y no lo va a reponer? Bien que hace. Tanta falta no le debe hacer habida cuenta que el futuro se topó con vos y te obligó a mirarlo.
A veces los slogans como los refranes, son buenos.
chirusa dijo…
no me digas que el comentario de tu marido no estuvo por demás simpático :D
Alex dijo…
totalmente Chiru, estuvo simpático y acertado. Decí que no me da verguenza, porque te juro que ganaba un concurso de disfraces. Volví del baño tal como me había ido y terminé el desayuno como una reina mientras le miraba de reojo la alpargata agujereada.
Cecilia dijo…
Hola Alex! Gracias por dejar tu huella en mi blog. Bienvenida al "mundo B" (así le llaman algunos a este entorno virtual).
Te sigo leyendo.
Un beso!
Alex dijo…
Hola Ceci, de a poco voy entrando a los mundos que flotan por allì. no dispongo de todo el tiempo que querrìa, pero como le dije a Caracol, a veces me sorprendo gratamente y eso me pasò con vos.
Mil gracias por pasar por aquì.
Besitos
Alex dijo…
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Alex dijo…
El autor eliminò una entrada que se publicò dos veces.
Caracol dijo…
Creo, que a medida que pasan los años el espejo nos parecerá cada vez mas hijo de puta.

Y en realidad no es él, es el maldito tiempo que transcurre sin pausa alguna.

Lo importante entonces, ya que eso no lo podemos cambiar es la otra "imagen" aquella a la que el espejo no puede llegar.

Podemos sostener nuestra propia mirada ?

Podemos dormir ?

Podemos reirnos de nosotros mismos ?

Y ahi te vas a dar cuenta lo linda que sos.
Alex dijo…
"profe, profe...", dice apurada mientras agita la mano alzada. "Sí, J...", contesta. "Contesté las tres que sí..."
Caracol, gracias, gracias, gracias, me acabo de mirar en uno de los tantos espejos (de los que no están en baños, pasillos, vidrieras, etc, etc) y sabe qué: me vi beshabesha
Caracol dijo…
Vio ?

Yo sabía.
Alex dijo…
Grapciasgrapcias, clapclapclap!

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