domingo, 23 de julio de 2006

Mirá por dónde

Sip, la encontré. Después de añares de rastrearla y cuando ya daba todo por perdido. Agarré la guía telefónica (el mamotreto, sí) y busqué Blablabla Blablabla. Y ahí estaba muy orondo, el número de teléfono. Claro, se había mudado de su última dirección conocida y yo buscaba en los lugares equivocados, internet, por ejemplo. Ahí no estaba, la gugleé y no estaba. No vamos a entrar en el debate de "si no estás en google no existís", no viene a cuento. No me pasó como a Jaime que todavía no la ubicó a Ella y que hizo de todo pobre.
Para abreviar, tomé el teléfono, prendí un cigarrillo, inspiré y llamé. Me atendió ella. Un segundo de silencio hasta que me animé a hablar.
"Hola, con Laura....". "Soy yo, quién habla?". Era nomás, cómo sigo ahora, pensé, sin parecer una idiota cuando me diga que no. "Ahhhhh! Yo soy Alejandra..., vos fuiste al Lincoln College, en ....". "Sí, pero qui...ahhhhhhhhhhhh!!!!!! Sos vos, pero cómo me encontraste???".
Yo tenía 11 años cuando la vi por última vez, nuestra relación siguió por carta ( sí, Malizia, esas cartas que nos hacen bien) y después crecimos y otras cosas nos importaron más que ese vínculo de papel y estampillas. Pero nunca nunca me olvidé de mi Liara.
Ella me decía Ali y fue mi primera amiga, la que me enseñó el concepto, la que me rescató de mi miedo ese primer día de clases en primer grado, la que se acercó despacito a mí en recreo porque yo estaba sola apoyada en el marco de la puerta mientras miraba como todos jugaban. Me tocó el hombro y me preguntó mi nombre. Yo tenía 5 años y estaba asustada, Liara acomodó la soledad lejos y con su pelo rojo barrió las lagrimitas que me colgaban de las pestañas y con una sonrisa de oreja a oreja, me invitó a jugar. Desde ese día, soy de amores para siempre, de lealtades a muerte y de arrebatos justicieros.
La cuestión es que cada tanto la empezaba a buscar, algunas veces con más ahínco que otras. Finalmente, tatannnn -como dice Zoe- hablamos y podés creer que fue como si nos hubiéramos visto ayer? Terminamos llorando y ya quedamos en encontrarnos después de la vacaciones. Tenemos que contarnos 33 años. Me pregunto si nos alcanzará la vida.



9 comentarios:

Caracol dijo...

Que bueno, a sacarse las ganas de hablar y a ver a que lugares las llevó la vida.
Es raro el encuentro, de alguna manera, con el pasado.

Tratando de ser yo dijo...

Simplemente... lindo. Espero que las dos puedan lograr cosas buenas de ese reencuentro.

MALiZiA dijo...

Qué bueno, me parece genial, una vez me encontré con alguien luego de 20 años,y me preguntó:
¿qué hiciste en estos 20 años? y lo le dije: vivir. Luego de eso empezamos a contarnos todo.
Supongo que habrá tanto para hablar, no?
un beso.

Alex dijo...

A todos: acabo de volver del campo y me tomo unos minutos para contestarles. Sí, es raro encontrarse con el pasado pero a éste en especial lo andaba buscando. Gracias por los buenos deseos y espero poder hacer un buen resumen en mi primera cita con mi primera amiga.
Gracias por darse una vuelta por acá.

Caracol dijo...

ZZZZZzzzzzzzzzz !!!!
A ver si dejamos de hacer fiaca y agarramos el teclado !!!

Alex dijo...

Mi querido Caracol, no estoy haciendo fiaca, le cuento, estoy hermanandome con la PC que estuvo en el doctor y cada vez que la dejan virgen tengo que salir a buscar a todos aquellos que la sacaron de tal estado, volver a instalarlos y ademàs luchar con lo que pido que me hagan y no me hacen, por ejemplo mi teclado no tiene los acentos donde corresponde y cada vez que yo lo quiero hacer: nada sucede.
La vida no es fàcil, o usted conoce algùn secreto que no quiere compartir?

chirusa dijo...

mirá lo que son las casualidades?

http://mujeresconsombrero.blogspot.com/2006/08/ayer-hoy.html

Cecilia dijo...

Que lindo eso!, reencontrarse con amigos y ver que, en el corazón, no pasa el tiempo!

Alex dijo...

Chiru, ahora voy a entrar a ese blog, ya lo vi una vez y me gustò mucho, pero ahora me picò el bichito de la curiosidad.
Besitos
Ceci, sipi, todavìa no nos encontramos, pero estamos en eso.