sábado, 1 de octubre de 2016

Los amantes no deberían separarse

Ayer murió una mujer extraordinaria. Y con ella todos sus roles. Ya no más amante, madre, abuela, amiga, hermana. Ya no más. Hoy, todos en su universo tendrán que comenzar a darse cuenta que no está. Que es ausencia aunque todavía habite, ferozmente, cada espacio, en cada lugar, en cada alma y se quede allí en transparente esencia.
Hoy, mi marido y yo, fuimos testigos silenciosos del dolor y el asombro que provocó su muerte. Y sentí en los huesos el desconcierto del hombre que perdió a su mujer. Esa mirada extrañada, como intentando descifrar un gran misterio. Un misterio idiota, un misterio innecesario. Un misterio que, una vez develado, sólo deja un fantasma. El dolor de los hombres siempre me desconsuela mucho más, infinitamente más que el de las mujeres. Y el de los hombres que han amado a su compañera, tan evidente en su transparencia, tan profundo en su perplejidad me recordaron unos versos de Cátulo:

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
no nos importen.
El sol puede salir y ponerse:
nosotros, cuando acabe nuestra breve luz,
dormiremos una noche eterna.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos
al saber el total de nuestros besos.

Brindo por los besos dados y los que nacen en la amorosa complacencia de los espíritus vagabundos que se encuentran en el camino y desafían miedos y rutinas y son distintos una y otra vez. Brindo por los labios que se unen y por los que se reencontrarán en la noche de los ángeles.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Resumen de la semana y eso que no llegó el viernes.

Voy a empezar por el principio, porque así acontece filosóficamente desde la primera hora y también porque Heidegger supo preguntarse ¿por qué es en general el ente y no más bien la nada? Y a mí me pareció bien la pregunta por la cosa.
So, arranqué con tos, hace ya unos veinte días. Primero esperé que se fuera sola, porque todos sabemos que siempre que llovió paró y así con todo. Pero no. Seguí tosiendo y tosiendo. Lo que hice a continuación es algo que no se debe hacer y me automediqué porque no es la primera tos de mi vida y lo único que hice fue recordar las administraciones medicamentosas anteriores. Et voilà. Nada. Al día siguiente de que operaran a mi amiga Emilce, eso fue el 9 de agosto, lo recuerdo bien porque es el cumple de Marcela y de Manuel, fui a visitarla al IADT y antes de irme pasé por la guardia. Antibiótico —una semana— y jarabe —hasta terminar el frasco. Nada. Tons, me dije en función de los indicios: además es alérgica. Fui a ver a mi farmacéutico amigo y le pedí "benadryl antialérgico jarabe para la tos, o en su defecto un similar". Me dieron unas pastillitas. No me hicieron un carajo. Así fueron pasando los días y aumentando las toses.
Este lunes, rendida ante la evidencia —la subida de Lacroze, de Virrey del Pino, de Zabala ,que generalmente es mortal, cualquier condenada subida de estas me dejaba al borde del pulmotor— decidí volver a una guardia. Me fui con otro antibiótico y un mucolitico y un "vení  a verme el jueves a las 16, hay que controlar esto para que no se convierta en otra cosa".
El martes me dolía la cabeza. Ustedes saben y los que no, sepan, tengo migraña crónica. La pastillita que me dio la neuróloga no funcionó. La indicación es que si a la hora y media no se fue, tome otra. Tomé otra. La que hace milagros. Esta vez no hizo milagros. La cosa es que estuve con náuseas y la cabeza que me estallaba todo el maldito martes. El miércoles jamás escuché la alarma y Zoe faltó al cole. Me desperté casi casi como nueva. Y eso que fue un sueño bastante interrumpido por la tos.
A todo esto, Zoe estaba bien sonrojada porque el martes el cole participó en un torneo de hockey y ella jugaba. Bonita.
Jueves. Me confundo de fecha y salgo con gabriel rumbo a Ineba a ver al neurólogo para empezar un tratamiento preventivo por la maldita migraña crónica. La epifanía me agarró a la altura de Palermo y le dije, "es mañana". Pobre pibe, se vino del campo porque yo estoy para ser devuelta a mi lugar de origen y alguien se tiene que hacer cargo de la petisa, sin dormir, cansado y aún así me acompaña a ver al "dotor", para nada. Volvemos a casa. Nos quedamos dormidos. Me despierto para ir a la clínica. Me agarra violento violento acceso de tos. Me cago en la leche, como dice mi amiga Vic. LLego a la clínica. Análisis de sangre y tomografía.
—¿Ahora?
—Sí, ahora.
Mil horas después, salgo con mi marido del brazo, más antibióticos, un corticoide, más mucolíticos y "tenés un nódulo en el pulmón derecho".
—Porque vos fumás.
—No, no fumo.
—Pero tenés pulmones de fumadora.
—Sí porque fumaba, pero hace seis años, casi siete que dejé.
—Ah! Porque yo veo pulmones de fumadora. Bueno tenés un nódulo y te lo tenés que vigilar.
Estoy a punto de invertir en tecnología de punta para ver si me consigo un ojo interior. Eso, o empezar a manejarme mejor con los chacras.
A todo esto, Gabriel me dice que a Zoe le pegaron con el palo de hockey el dedito y le duele mucho. Llegamos a casa y le pregunto si la teníamos que llevar a alguna guardia.
—Creo que sí porque me duele mucho. —Cara de culo, mirada "la culpa es de los padres".
Tomamos un té y allí partimos. En la esquina de casa esperamos un taxi. Gabriel bien en la esquina del virrey, yo más en la avenida, Z en el medio mirando al piso. Los dos vemos el taxi al mismo tiempo y le hacemos señas. El señor me pasa de largo y para en la esquina, al trotecito llego, abro la puerta, me subo, sube Z, sube Bey. El señor estaba descompuesto del odio. Llegamos a destino.
—Buenas noches —dice Gabriel.
—Buenas noches.
—Hasta luego —le dice Zoe.
—Hasta luego querida, que la pases bien.
—Buenas noches —digo yo.
Fui ignorada exitosamente. Gabriel opina que el señor esperaba una lucha épica por el taxi y cuando no sucedió y subimos los tres, algo en la psicología del señor se alteró irremediablemente. Encima yo le quise pagar con un billete de cien. Ni me contestó. Así que Bey le pagó con cincuenta y el señor, santas pascuas. Qué lo parió.

Ya en el lugar al que llevábamos a nuestra hija lesionada, padre e hija se sientan y yo voy hacia la recepción con el carnet, el documento y demás. La mala hostia de esa mujer que me atendió, me dejó anonadada. En fin.
La atienden. Divino el médico. Gabriel se queda afuera pero escucha el comentario del médico y decide entrar. Antes del hola, el traumatólogo pregunta si somos parientes de un médico de apellido Narbaitz.
—Sí, es el tío de Zoe. Vive en Estados Unidos.
—No puede ser, es más chico que yo. —Casi me vi en la obligación de comentarle que a la tierna edad de trece Z tiene ocho sobrinos, uno creciendo en la panza de la hermana y otra de once años. No pude porque entró Gabriel a aclarar los tantos. Efectivamente, Juan Martín es el primo de Zoe y del resto de sus hermanos, como es obvio. Hecha la nota genealógica, vamos al diagnóstico. Pequeña fractura de la primera falange del dedo anular de la mano derecha. Férula, quince días sin agarrar ni mirar el palo de hockey ni nada que le conmocione la mano. Salió chocha de la vida. Mañana va a alardear de dedo quebrado. Cuando tuvo que usar una walker, quiso salir a farolear con la bota. Crece pero sigue conservando a su niña. Así que ahí anda, feliz con su dedo fracturado.
Mañana, neurólogo. Nunca deseé tanto que llegara el sábado.



sábado, 4 de junio de 2016

En mí


Llueve. Una vez más tu hipnótico encanto me envuelve. No necesitás más que tu sonido, ese repiquetear constante en el vidrio de la ventana o el que hacen los neumáticos sobre el asfalto mojado. Sin embargo, me gustaría disfrutarte en otro lugar. Hoy necesito estar lejos de mí y vos me traés una y otra vez a esta que soy aquí y ahora.
La melodía de la música, una balada en inglés, una voz joven llena de nostalgia, te ayuda. No puedo escapar a esta suerte de presagio cuyo sentido nada devela, todavía. A ciegas. A solas.

lunes, 4 de abril de 2016

Confianza


Si bien la confianza en uno mismo es un proceso que comienza a construirse desde el vamos -viene de la mano de la...
Posted by Ir de camino.:.COUNSELING on Martes, 9 de junio de 2015

martes, 15 de diciembre de 2015

Siete años después

Hace siete años estábamos de finales y principios. También ahora.
Con la primaria se cierra una etapa de exploración lúdica tan gloriosa como la imaginación  lo permita y te lo permitió mucho. Fueron años de profundo aprehendizaje.
Desde lo formal a lo emocional. De amores y odios. De reconciliaciones. De perdones y no tanto. De transcurrir sin prisa, sin pausa y también a los apurones. Y en el medio de tanto desorden, se fue perfilando la belleza. La belleza a la que me refiero tiene que ver con  los modos en que se expresa el alma y viceversa.
Definitivamente orgullosa de vos, quiero que sigas así de imperfecta, porque eso te va a permitir querer ir más allá siempre.
Y  este nuevo comienzo que te traen tus trece —T R E C E, el dos de enero— viene de  adolescencia, de cambios bruscos, de hormonas, de peleas, de confrontaciones, de llantos, de amores y decepciones, de frustraciones y también de alegrías, complicidades, grandes y pequeños gestos. Y ojalá, y esto te lo deseo desde lo más profundo de mi corazón: que la cosa venga de lealtades. Te lo deseo porque es la figurita difícil del álbum y porque poca gente sabe que se construye cuando somos honestos y sobre todo honestos con nosotros mismos.
Te quisiera dar la máquina de detectar boludos, la de identificar hijos de puta, y también la de descubrir los lobos disfrazados de cordero. Pero no existen. Lo intentamos con Lilián y Silvia, las buscamos hace años, pero nones. Lo único que te puedo decir al respecto es que todos  nos hemos encontrado con esos especímenes, alguna vez en la vida, con suerte, una sola. Y se sobrevive. Como dice Nietszche, lo que no te mata te hace fuerte. De todas maneras, la máquina verdaderamente importante es la de detectar boludos, porque los hijos de puta se anuncian solos y los lobos muestran la hilacha en algún momento. Pero los boludos son jodidos, esos confunden, los ves buenazos, inofensivos. Pero ya lo decía Einstein: "hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro".
Y otra cosa, la vida es una permanente tensión entre cambiar y seguir siendo como somos. Así que conocete, buscate, encontrate, no tengas miedo de aceptar tu lado oscuro, todos lo tenemos. Pero que lo conozcas es fundamental, si algo no garpa en la vida es no saber quiénes somos. Y sólo conociéndote vas a poder cambiar lo que haya que cambiar.
Se vienen años de grandes desafíos:  no tengas miedo de brillar.
Te amo con el alma y te bendigo con esta bendición irlandesa que tanto me gusta:

Que vivas por el tiempo que tú quieras y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos pero nunca olvides recordar a los que permanecieron fieles.
Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío.
Que el infortunio te sea breve y te deje rica en bendiciones.
Que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.

lunes, 13 de julio de 2015

A Little Chaos

No sé si esto es un comentario acerca de una película que me gustó o una excusa.
Que creo que la vida es un caos, "un orden sin descifrar" al decir de Saramago, ya lo saben. Pero hoy se me mezcló con otra cosa. Hoy mi caos devino madre, memoria, tristeza, desamparo y aún así, belleza.
Madre tiene un deterioro cognitivo leve de perfil amnésico. Mamá empezó a olvidarse de lo que dijo hace un minuto y te cuenta con detalles cosas que ya sabés porque tiene una vida contándotelas. Casi que me puedo bancar eso, pero me mata cuando su relato está dominado por el recuerdo de mi papá, que murió hace, no sé, 18 años, creo.
Fui a verla porque en medio de su caos no asumido mezcló medicaciones y se sintió mal. Y yo, que tenía previsto ir a visitarla hoy, fui con el plus de tener que ir sí o sí.
Me abrió la puerta, estaba bien pero mal. Mejor que el sábado y que jueves, pero con miedo en los ojos.
La miré y me pregunté si llegada a esa edad (77 no son tantos), yo también le tendré temor a la muerte. La miré un rato más mientras la seguía hasta su casa.
—¿Qué hay de comer, má? ¿Qué preparo?
—No hay nada, vamos a comer a La Farola y pago yo.
—Má, algo debe haber acá —le digo. Estaba feo, frío, pegajoso, húmedo.
—Quiero salir, Ale. —Casi un ruego—. Y pago yo —repite.
Nos fuimos despacito, ella con su bastón y yo con mis pensamientos.
Mientras almorzábamos le hablaba de distintas cosas y la miraba. Hoy no pude parar de mirarla. Los ojos claros, la cara surcada de arrugas, las manos cuidadas pero ya con esos gestos lentos y titubeantes, preludio de la vejez inexorable. Sin embargo, había delicadeza y esplendor en su borrosa belleza.
De vuelta en su casa, recorro el lugar con mi mirada y me topo con la copia de esta película, A Little Chaos. Ella se acomodó en su cama, yo me senté en un sillón a su lado y nos sumergimos en la trama.
Es una película que habla de la belleza que hay en los pequeños actos de bondad, de la valentía que supone la amabilidad cuando hay que responderle a un poderoso, de la belleza que hay que adivinar en el caos. Trata de la forma que surge de lo informe y de cómo tenemos que arriesgar todo lo que somos para ver más allá, apostar a la visión escondida en la nada.
Y esto es lo que pasa hoy con mi mamá, con este caos que hoy más que nunca es mi mamá. Es saber que tengo que encontrar en lo que será ese antiguo esplendor, reeditarlo, magnificarlo y enseñárselo. Porque hoy me di cuenta que para mi mamá ya no hay un futuro de belleza en su caos, sólo miedo de no ser. Y no sé qué hacer con eso, ni con lo que se avecina.
Tal vez lo único que tenga para darle sean esos pequeños actos de bondad y decirle que la quiero, hoy y siempre.

sábado, 25 de abril de 2015

Chaos

Qué día el de ayer, señores. No voy a poner señoras, por favor no me obliguen ni se sientan excluidas. En todo caso, prefiero decir: qué día el de ayer, especie humana!!
Arrancó con taxista loco que me mostró la varilla de metal que tiene para pegarle a los motoqueros en el casco cuando lo molestan. Obviamente, cuando le pagué no le pedí el vuelto. No sé sus datos porque no tenía la ficha que por ley deben llevar a la vista del pasajero. También odia a los colectiveros. Dice que tienen complejo de inferioridad, a lo cual acoté que tal vez por eso andan en algo tan grande.
— Sin duda, la madre no los quiso de chicos, les faltó afecto a esos hijos de puta!
Y demás lindeces por el estilo. No se salvó nadie, ni los pasajeros que son los que le pagan el sustento. Para ellos me soltó que "hay taxistas que le cuidan el mango al pasajero. Yo no, que se jodan". Arremetió contra los jubilados y los judíos y parece que la combinación judío-jubilado lo pone relamente molesto. Y siempre la varilla de metal en la mano. Realmente, agradecí llegar a destino y lamenté no poder usar la mano derecha que es la que tengo jodidísima desde que me caí los otros días, porque sino me hubiera ido con el cpu en el bondi.
Después, llamo a la inmobiliaria para ver si, efectivamente, nos podíamos mudar el sábado dos de mayo o no.
— Siiiiií, no va a haber problema.
Me llaman más tarde porque hubo un problema con los certificados, se equivocaron, pusieron el nombre de otra persona, pero la culpa había sido nuestra. No me dice "la culpa es tuya", busca todas las otras maneras que nos provee el ingenio y el lenguaje y las busca y las usa varias veces. Tons, le dije que si quería jugar al jueguito de la culpa yo le podía decir y decir y decir y se lo dije.
— Bueno, yo no sé qué le pasa a la gente —empieza y la corto. Me da con el de la inmobiliaria. Hablo con el tipo... A verrrr. Hace dos meses que vimos el depto. Dos meses tuvo la mina para irse. Dos meses, si se hubiera ido, habrían tenido de tiempo para pintar, enlozar, emprolijar y etc. Pero yo me tenía que mudar con los tipos adentro pintando, enlozando y emprolijando. Ok. Tá bien. Bué, tá mal pero tá bien. Pero no. Al final, nos mudamos el 8 de mayo. Y le vamos a tener que pagar una fortuna por diez días a la dueña del depto actual. Como si la guita nos sobrara. Mejor dicho, como si nos alcanzara. Y encima, en una recorrida 360° por mi hogar, lo único que hay es caos.
Me conformo pensando que todo se engendró del Caos. Caos originario. Caos creativo. Mi caos que si lo miro con buenos ojos, seguramente engendrará algo bueno. Muy bueno.
 



Post Scriptum: la mano me duele como la concha de la lora. No me podía ir sin mi puteada preferida.

jueves, 23 de abril de 2015

1950

Ya arrancamos mal. A veces planeo que comamos algo y sino sale pizza de la Fábrica o empanadas de El Conde. A mi favor puedo decir que cocino muy bien y a él le gusta lo que sea que haga. Ese hombre me quiere. Por otra parte, en casa solemos estar hambrientos todos, especialmente mi hija al desayuno ya quiere saber qué va a cenar y me tira ideas. Será de Dios.

Bue, esta es fácil porque yo soy hermosa por naturaleza. El problema no es el maquillaje. El problema es que, generalmente, una vez que llego a casa desensillo y a la mierda. El aspecto pasa a un segundísimo plano. Así que cómo esposo ya me tiene calada, una vez desensillada,  él me sospecha en todo mi esplendor y santas pascuas!


Sí, yo lo distraigo. En ese sentido los hombres son básicos y se distraen al instante, no importa cuán desensillada esté una.

Ajajajajajaj. Un plumero! Ni siquiera plancho, papu. Y la ronda que hago es para ver si encuentro un chocolate! Eso sí, si encuentro lo comparto mientras miramos alguna serie.

Estar conmigo es estar en el paraíso, me lo dice siempre. Se olvida cuando ve el resumen de la tarjeta, pero en seguida le hacemos notar cuánto gasta él en nafta y todos felices y mudos. Y la chimenea se la prende él, aprendió al instante que mis manitas no están hechas para ciertos menesteres.
Aunque algo es cierto, cuidarnos mutuamente, nos hace sentir bien.

Claro, esto es de otra época. Él se conforma con verla, reluciente o no. Y cuando decimos verla, decimos libre de dispositivos electrónicos de todo tipo anque los antiguos libros de papel.

Nosotros lo que tendríamos que lograr es que Z hable de motu propio no por estar sometida a un interrogatorio del tipo ¿cómo te fue en cole?


Lo triste es que estas pelotudeces las ponían en la libreta de matrimonio y circulaba el manual con estas máximas. Muestra sinceridad, le manda. Hipocresía 100%

Yo tiendo a divagar cuando hablamos por teléfono. Como se da cuenta, a veces me lo repite solo, otras me hace parir. Eso está muy mal. Sobre todo porque mi punto 8 no es ninguna procuración, yo estoy contenta en serio y cuando no, no. Y todo se me nota.

Acá la cosa como que es al revés. Cuando él está acá, yo salgo con mis amigas. Digamos que nos ponemos los zapatos del otro los dos. En esta casa nos hacemos el aguante, che.

Aprendió muy rápido a decirme "Sí, Petalito". Todas las mujeres del mundo deberían tener su "Sí, Petalito", ahorraría muchos problemas.

sábado, 18 de abril de 2015

Esas personas

Hay gente que viene y te cuenta lo que le pasa. Pero te lo cuenta sin intención de que intervengas en lo más mínimo. Te suelta una catarata de desgracias, inquietudes y tonteras de distinta índole y gravedad con el expreso propósito de que asientas vigorosamente, que le des la razón y tal vez, arrimes algún plan de venganza o al menos la manera de irritar o "dejar en su lugar" al supuesto ofensor. Lo que no quieren seguro es encontrar una solución que conduzca a una situación "todos ganan".
No recurren a vos para que escuches* y en lo posible aportes otra perspectiva de la cosa (no un consejo), no te cuentan el contexto, no intentan desgranar sus emociones, y, fundalmente, no se escuchan mientras te cuentan. Porque si lo hicieran, poco a poco, sobrevendría la calma y con ella una incipiente comprensión de sus propias motivaciones y acciones e incluso el nacimiento de empatía, esa capacidad de salirte de tu propio mundo y atisbar por un instante el mundo del otro, desde sus propios ojos. Y todo eso sin que vos, paciente receptáculo de agrias palabras y agitados monólogos, hayas dicho ni pío.
Suele suceder, que luego del cansancio que produce esa airada perorata, se te quedan mirando esperando lo que mencionamos al principio. Y te das cuenta que, depende de lo que hagas, esa puede ser una situación en la que todos pierden. Sugiero un sentido silencio y una maniobra de evasión, generalmente una mirada rápida al reloj, un levantarse de la silla, un cálido saludo y un "nos vemos" sin fecha.
Puede que cuando salgas tengas que secarte la transpiración que te mojó la nuca. Y que la lengua se relaje en la boca. Sea la que sea tu manera de abandonar el lugar, el mensaje fue:


* Escuchar en el sentido de prestar profunda atención, incluso más allá de lo dicho, para encontrar el camino al bienestar.

domingo, 15 de marzo de 2015

He aquí una mujer

No cualquier mujer. Mi amiga. Mi hermana del alma. La que elegí como madrina de mi hija, es decir, la mamá sustituta, la que le va a saber transmitir las cosas que yo no pueda decirle (por eso del enojo adolescente hacia sus padres) o mejor aún la madre que a mí me gustaría ser. Esa es Verónica.
No hay distancia que me aleje de ella o al menos de lo que ella significa para mí. Fuimos carne y uña. Ahora nuestra relación es más blusa y accesorios, ponele. Eso quiere decir que el tiempo fue pasando y nuestros cambios fueron moldeando otros encuentros, menos frecuentes pero cariñosos y profundos.
Verónica es un pilar de mi existencia. Ella le da sentido a muchas de las cosas que tienen que ver conmigo. Llegué de mi pasado hasta acá, en parte, porque la tenía a ella de amiga-confidente-hermana, refugio en las malas horas.
Feliz cumple, Verchu, vida feliz quiero para vos. Quiero tus colores brillando en cuadros, tu creatividad en cada cosa que tocás, tu manera de ser alegrando otras vidas que se cruzan con la tuya en tus talleres. Quiero eso para vos siempre. Pero también te quiero un poco para mí. Porque yo soy así egoísta y celosa. Bueno, ya no tan celosa y un poco menos egoísta pero vos entendés.
Brindo con vinito del bueno porque el champagne te hace mal. Y gracias.