lunes, 13 de julio de 2015

A Little Chaos

No sé si esto es un comentario acerca de una película que me gustó o una excusa.
Que creo que la vida es un caos, "un orden sin descifrar" al decir de Saramago, ya lo saben. Pero hoy se me mezcló con otra cosa. Hoy mi caos devino madre, memoria, tristeza, desamparo y aún así, belleza.
Madre tiene un deterioro cognitivo leve de perfil amnésico. Mamá empezó a olvidarse de lo que dijo hace un minuto y te cuenta con detalles cosas que ya sabés porque tiene una vida contándotelas. Casi que me puedo bancar eso, pero me mata cuando su relato está dominado por el recuerdo de mi papá, que murió hace, no sé, 18 años, creo.
Fui a verla porque en medio de su caos no asumido mezcló medicaciones y se sintió mal. Y yo, que tenía previsto ir a visitarla hoy, fui con el plus de tener que ir sí o sí.
Me abrió la puerta, estaba bien pero mal. Mejor que el sábado y que jueves, pero con miedo en los ojos.
La miré y me pregunté si llegada a esa edad (77 no son tantos), yo también le tendré temor a la muerte. La miré un rato más mientras la seguía hasta su casa.
—¿Qué hay de comer, má? ¿Qué preparo?
—No hay nada, vamos a comer a La Farola y pago yo.
—Má, algo debe haber acá —le digo. Estaba feo, frío, pegajoso, húmedo.
—Quiero salir, Ale. —Casi un ruego—. Y pago yo —repite.
Nos fuimos despacito, ella con su bastón y yo con mis pensamientos.
Mientras almorzábamos le hablaba de distintas cosas y la miraba. Hoy no pude parar de mirarla. Los ojos claros, la cara surcada de arrugas, las manos cuidadas pero ya con esos gestos lentos y titubeantes, preludio de la vejez inexorable. Sin embargo, había delicadeza y esplendor en su borrosa belleza.
De vuelta en su casa, recorro el lugar con mi mirada y me topo con la copia de esta película, A Little Chaos. Ella se acomodó en su cama, yo me senté en un sillón a su lado y nos sumergimos en la trama.
Es una película que habla de la belleza que hay en los pequeños actos de bondad, de la valentía que supone la amabilidad cuando hay que responderle a un poderoso, de la belleza que hay que adivinar en el caos. Trata de la forma que surge de lo informe y de cómo tenemos que arriesgar todo lo que somos para ver más allá, apostar a la visión escondida en la nada.
Y esto es lo que pasa hoy con mi mamá, con este caos que hoy más que nunca es mi mamá. Es saber que tengo que encontrar en lo que será ese antiguo esplendor, reeditarlo, magnificarlo y enseñárselo. Porque hoy me di cuenta que para mi mamá ya no hay un futuro de belleza en su caos, sólo miedo de no ser. Y no sé qué hacer con eso, ni con lo que se avecina.
Tal vez lo único que tenga para darle sean esos pequeños actos de bondad y decirle que la quiero, hoy y siempre.

sábado, 25 de abril de 2015

Chaos

Qué día el de ayer, señores. No voy a poner señoras, por favor no me obliguen ni se sientan excluidas. En todo caso, prefiero decir: qué día el de ayer, especie humana!!
Arrancó con taxista loco que me mostró la varilla de metal que tiene para pegarle a los motoqueros en el casco cuando lo molestan. Obviamente, cuando le pagué no le pedí el vuelto. No sé sus datos porque no tenía la ficha que por ley deben llevar a la vista del pasajero. También odia a los colectiveros. Dice que tienen complejo de inferioridad, a lo cual acoté que tal vez por eso andan en algo tan grande.
— Sin duda, la madre no los quiso de chicos, les faltó afecto a esos hijos de puta!
Y demás lindeces por el estilo. No se salvó nadie, ni los pasajeros que son los que le pagan el sustento. Para ellos me soltó que "hay taxistas que le cuidan el mango al pasajero. Yo no, que se jodan". Arremetió contra los jubilados y los judíos y parece que la combinación judío-jubilado lo pone relamente molesto. Y siempre la varilla de metal en la mano. Realmente, agradecí llegar a destino y lamenté no poder usar la mano derecha que es la que tengo jodidísima desde que me caí los otros días, porque sino me hubiera ido con el cpu en el bondi.
Después, llamo a la inmobiliaria para ver si, efectivamente, nos podíamos mudar el sábado dos de mayo o no.
— Siiiiií, no va a haber problema.
Me llaman más tarde porque hubo un problema con los certificados, se equivocaron, pusieron el nombre de otra persona, pero la culpa había sido nuestra. No me dice "la culpa es tuya", busca todas las otras maneras que nos provee el ingenio y el lenguaje y las busca y las usa varias veces. Tons, le dije que si quería jugar al jueguito de la culpa yo le podía decir y decir y decir y se lo dije.
— Bueno, yo no sé qué le pasa a la gente —empieza y la corto. Me da con el de la inmobiliaria. Hablo con el tipo... A verrrr. Hace dos meses que vimos el depto. Dos meses tuvo la mina para irse. Dos meses, si se hubiera ido, habrían tenido de tiempo para pintar, enlozar, emprolijar y etc. Pero yo me tenía que mudar con los tipos adentro pintando, enlozando y emprolijando. Ok. Tá bien. Bué, tá mal pero tá bien. Pero no. Al final, nos mudamos el 8 de mayo. Y le vamos a tener que pagar una fortuna por diez días a la dueña del depto actual. Como si la guita nos sobrara. Mejor dicho, como si nos alcanzara. Y encima, en una recorrida 360° por mi hogar, lo único que hay es caos.
Me conformo pensando que todo se engendró del Caos. Caos originario. Caos creativo. Mi caos que si lo miro con buenos ojos, seguramente engendrará algo bueno. Muy bueno.
 



Post Scriptum: la mano me duele como la concha de la lora. No me podía ir sin mi puteada preferida.

jueves, 23 de abril de 2015

1950

Ya arrancamos mal. A veces planeo que comamos algo y sino sale pizza de la Fábrica o empanadas de El Conde. A mi favor puedo decir que cocino muy bien y a él le gusta lo que sea que haga. Ese hombre me quiere. Por otra parte, en casa solemos estar hambrientos todos, especialmente mi hija al desayuno ya quiere saber qué va a cenar y me tira ideas. Será de Dios.

Bue, esta es fácil porque yo soy hermosa por naturaleza. El problema no es el maquillaje. El problema es que, generalmente, una vez que llego a casa desensillo y a la mierda. El aspecto pasa a un segundísimo plano. Así que cómo esposo ya me tiene calada, una vez desensillada,  él me sospecha en todo mi esplendor y santas pascuas!


Sí, yo lo distraigo. En ese sentido los hombres son básicos y se distraen al instante, no importa cuán desensillada esté una.

Ajajajajajaj. Un plumero! Ni siquiera plancho, papu. Y la ronda que hago es para ver si encuentro un chocolate! Eso sí, si encuentro lo comparto mientras miramos alguna serie.

Estar conmigo es estar en el paraíso, me lo dice siempre. Se olvida cuando ve el resumen de la tarjeta, pero en seguida le hacemos notar cuánto gasta él en nafta y todos felices y mudos. Y la chimenea se la prende él, aprendió al instante que mis manitas no están hechas para ciertos menesteres.
Aunque algo es cierto, cuidarnos mutuamente, nos hace sentir bien.

Claro, esto es de otra época. Él se conforma con verla, reluciente o no. Y cuando decimos verla, decimos libre de dispositivos electrónicos de todo tipo anque los antiguos libros de papel.

Nosotros lo que tendríamos que lograr es que Z hable de motu propio no por estar sometida a un interrogatorio del tipo ¿cómo te fue en cole?


Lo triste es que estas pelotudeces las ponían en la libreta de matrimonio y circulaba el manual con estas máximas. Muestra sinceridad, le manda. Hipocresía 100%

Yo tiendo a divagar cuando hablamos por teléfono. Como se da cuenta, a veces me lo repite solo, otras me hace parir. Eso está muy mal. Sobre todo porque mi punto 8 no es ninguna procuración, yo estoy contenta en serio y cuando no, no. Y todo se me nota.

Acá la cosa como que es al revés. Cuando él está acá, yo salgo con mis amigas. Digamos que nos ponemos los zapatos del otro los dos. En esta casa nos hacemos el aguante, che.

Aprendió muy rápido a decirme "Sí, Petalito". Todas las mujeres del mundo deberían tener su "Sí, Petalito", ahorraría muchos problemas.

sábado, 18 de abril de 2015

Esas personas

Hay gente que viene y te cuenta lo que le pasa. Pero te lo cuenta sin intención de que intervengas en lo más mínimo. Te suelta una catarata de desgracias, inquietudes y tonteras de distinta índole y gravedad con el expreso propósito de que asientas vigorosamente, que le des la razón y tal vez, arrimes algún plan de venganza o al menos la manera de irritar o "dejar en su lugar" al supuesto ofensor. Lo que no quieren seguro es encontrar una solución que conduzca a una situación "todos ganan".
No recurren a vos para que escuches* y en lo posible aportes otra perspectiva de la cosa (no un consejo), no te cuentan el contexto, no intentan desgranar sus emociones, y, fundalmente, no se escuchan mientras te cuentan. Porque si lo hicieran, poco a poco, sobrevendría la calma y con ella una incipiente comprensión de sus propias motivaciones y acciones e incluso el nacimiento de empatía, esa capacidad de salirte de tu propio mundo y atisbar por un instante el mundo del otro, desde sus propios ojos. Y todo eso sin que vos, paciente receptáculo de agrias palabras y agitados monólogos, hayas dicho ni pío.
Suele suceder, que luego del cansancio que produce esa airada perorata, se te quedan mirando esperando lo que mencionamos al principio. Y te das cuenta que, depende de lo que hagas, esa puede ser una situación en la que todos pierden. Sugiero un sentido silencio y una maniobra de evasión, generalmente una mirada rápida al reloj, un levantarse de la silla, un cálido saludo y un "nos vemos" sin fecha.
Puede que cuando salgas tengas que secarte la transpiración que te mojó la nuca. Y que la lengua se relaje en la boca. Sea la que sea tu manera de abandonar el lugar, el mensaje fue:


* Escuchar en el sentido de prestar profunda atención, incluso más allá de lo dicho, para encontrar el camino al bienestar.

domingo, 15 de marzo de 2015

He aquí una mujer

No cualquier mujer. Mi amiga. Mi hermana del alma. La que elegí como madrina de mi hija, es decir, la mamá sustituta, la que le va a saber transmitir las cosas que yo no pueda decirle (por eso del enojo adolescente hacia sus padres) o mejor aún la madre que a mí me gustaría ser. Esa es Verónica.
No hay distancia que me aleje de ella o al menos de lo que ella significa para mí. Fuimos carne y uña. Ahora nuestra relación es más blusa y accesorios, ponele. Eso quiere decir que el tiempo fue pasando y nuestros cambios fueron moldeando otros encuentros, menos frecuentes pero cariñosos y profundos.
Verónica es un pilar de mi existencia. Ella le da sentido a muchas de las cosas que tienen que ver conmigo. Llegué de mi pasado hasta acá, en parte, porque la tenía a ella de amiga-confidente-hermana, refugio en las malas horas.
Feliz cumple, Verchu, vida feliz quiero para vos. Quiero tus colores brillando en cuadros, tu creatividad en cada cosa que tocás, tu manera de ser alegrando otras vidas que se cruzan con la tuya en tus talleres. Quiero eso para vos siempre. Pero también te quiero un poco para mí. Porque yo soy así egoísta y celosa. Bueno, ya no tan celosa y un poco menos egoísta pero vos entendés.
Brindo con vinito del bueno porque el champagne te hace mal. Y gracias.


lunes, 16 de febrero de 2015

Ya que el gran pensador argentino dijo lo que dijo



#MarchaDelSilencio #Justicia #Nisman #18F


 Este cartel es mi respuesta al idiota del intelectual orgánico, miembro de Carta Abierta al que le crearon un cargo para que diga pelotudeces como ésta: “Es como que los chefs llamen a una convocatoria para decir que en la Argentina se cocina mal”, refiriéndose a la marcha del silencio convocada por los ficales de mi país, en homenaje a la muerte sin esclarecer del fiscal Nisman, quien investigaba el atentado a la AMIA. Nisman apareció muerto en su departamento el día anterior a la presentación de su investigación ante las Cámaras legislativas, denuncia en la que acusa a la Presidenta de encubrir a Irán en el atentado contra la AMIA.

viernes, 6 de febrero de 2015

Más de Relato del presente

Servicios kirchneristas de fin ciclo para que se te pare el pelo del susto.
Y esta publicada ayer:
Así hablan los chinos, los chinos hablan así 
Y copio un poquito de la nota con la imagen del tuit presidencial

 0205_CFK2Lo que me da un poquito de escozor es notar que quienes dijeron que los alemanes son todos nazis porque los campeones del mundo nos gastaron “despectivamente”, sean los mismos que hoy se cagan de risa de la ocurrencia de Cristina al bardear desde el estereotipo a toda una comunidad. Y, también, porque nos recuerda una vez más que los únicos que pueden hacer chistes son ellos.
La rebeldía desde el Poder y para el Poder no es rebeldía, sino sumisión, castración ideológica voluntaria. ¿Contra qué sistema se rebelan si son el sistema? Jugar a la revolución desde el Poder es hacer trampa. No existe rebeldía alguna en defender el status quo sotenido por las reglas que van creando a su antojo y según sus necesidades.
En ese etéreo estado de comportarse como anarquistas para defender al más poderoso, se enojan porque no los tomamos en serio. Chicos, no se los puede tomar en serio desde el momento en que la referente de una juventud rebelde, soñadora, independiente y laburante es una abuela multimillonaria empleada pública cuyo único trabajo anterior a su entrada a la Cámara de Diputados en 1989 fue ser la recepcionista del estudio jurídico de su marido.
Del mismo modo que la rebeldía, el humor desde el Poder no es humor. Es gastada, tomada de pelo, bullying, falta de respeto; es cualquier cosa, menos humor. No causa gracia. Y esto es así porque el humor es rebelde. Podrá ser anárquico, negro, sucio, inocente, exagerado, simple o absurdo, pero es la forma de sobrellevar las desgracias entre las cuales se cuenta al Poder mismo.
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Febrero de 2015 y sin palabras desde que ¿mataron? ¿suicidaron? ¿se mató? Nisman

A esta altura se me ocurre que la nuestra es una idiosincrasia vintage. Nos gusta reciclar errores. Nos gusta, además, perder la memoria. Somos billetera mata galán y así nos va.
Lo leo a Lucca y pienso que es necesario compartir la nota. Es vieja, es del 24 de enero pero en realidad es actual, por eso que decía antes, la manía vintage que tenemos y esa tendencia a no ser Funes.

La impunidad como forma de gobierno 

 Primero plantearon la hipótesis del suicidio, como si un tipo que se enfrenta en soledad a un régimen teocrático pudiera temerle a los impresentables del bloque del Frente para la Victoria. Luego, Cristina dijo que no tenía dudas de que no fue un suicidio. Al igual que su descargo contra la imputación de Nisman, en lugar de hacerlo ante la Justicia, lo hizo en Facebook. La monada, mientras tanto, le desea fuerza a Cristina, se ve que algunos creen que Nisman murió por interponerse entre un asesino y la Presidenta.
Los que quedaron del oficialismo se reunieron a velarse entre ellos, leer un documento en el que primero defendieron a Cristina y luego afirmaron que todo se trata de una operación para tapar el boom turístico. No muy lejos se ubicaron algunos colegas, que en el afán de no perderse la ola –y porque prefirieron twittear desde el baño que laburar la noche del domingo– salieron a jugar a ser detectives y caminaron la patente del auto de Nisman, para luego tirar que no estaba a su nombre y que pertenecía a una empresa que “sería la fachada” de un ex agente de la CIA. Si en vez de embarrar la cancha se hubieran detenido a pensar que era un auto blindado alquilado, habrían frenado a tiempo. A no ser que crean que a Nisman lo mataron por no contar con la cédula azul.
Mientras las escuchas demuestran que D’Elía es más servicial y vendepatria de lo que se creía, se acordaron recién hoy de Lagomarsino, que debería haber sido demorado la misma noche del domingo por decir que le entregó el arma hallada a un tipo que contaba con otras dos registradas. Al igual que con la custodia, que dijo que se retiró por su propia cuenta, no está Nisman para refutar los dichos. Ahora buscan irregularidades en el registro del edificio. El auto que el sábado anterior merodeaba con cuatro tipos debe haber llamado la atención de alguien. La fiscal empieza a abordar la teoría del homicidio y los amigos del periodismo policial dicen que es porque en el lugar del hecho estaba la división Homicidios de la Federal. Chicos: la división homicidios va a todos lados en el que haya una muerte dudosa. Y estaban ahí junto a la fiscal. Si encara ahora la del homicidio es porque ya tiene un 99,9% de certeza de que no hubo suicidio. Y no porque necesitara demasiadas pruebas, sino porque está en la mira de todo el mundo y cualquier pelusa que se le escape, sería una fatalidad.
0124_Nisman_2El colectivo de judiciales chupamedias del Gobierno llamado Justicia Legítima, que saca comunicados cuando a Gils Carbó le rebotan disposiciones administrativas, no dijo nada del colega pasado a valores. Gils Carbó, tampoco. Porque para hablar de ideología donde debería haber independencia, siempre sobra tiempo. La impunidad, en cambio, los silencia. Impunidad que cierra un círculo, no el virtuoso que nos propuso Cristina cuando asumió en diciembre de 2007, pero círculo al fin.
El 26 de junio de 2004, un malón comandado por D’Elía tomó una dependencia del Estado. Como buen valiente, escudado en la masa el piquetero copó la Comisaría 24 de la Policía Federal. La comisaría terminó en llamas –literalmente-, destrozada y hasta desapareció un cuadro de Quinquela Martín. La Jueza en lo Criminal María Angélica Crotto ordenó desalojar la Comisaría, el secretario de Seguridad Norberto Quantín dijo que no, al Juez Oyarbide le pareció más copado lo que dijo Quantín, Crotto denunció a Quantín, Béliz y José María Campagnoli –por entonces subsecretario de Quantín– y a los policías que no quisieron acatar sus órdenes. Oyarbide dijo que el hecho no le pareció tan grave.
Al final, tanta violencia y actitudes penadas por el Código Penal finalizaron. D´Elía enfrentó el escarmiento del Estado: fue designado Subsecretario de Tierras para el Hábitat Social. Tuvo mejor suerte que el resto de los intervinientes: el comisario Greco perdió la carrera, Beliz, Campagnoli y Quantín se fueron del Gobierno.
Y nos olvidamos.
A principios de 2004, lo de “este gobierno no reprime la protesta social” todavía no estaba de moda. La Federal llevó a cabo una brutal represión televisada cuando pasó por arriba a los manifestantes que se oponían a la sanción del nuevo Código de Convivencia porteño, en julio de 2004. Problemas con la Secretaría de Inteligencia mediante, Beliz renunció y fue reemplazado por Horacio Rosatti, quien debería cobrar regalías por haber sido el primero en decir que no se reprimen las protestas.
Eso de meter en cana a los trabajadores que se manifestaban contra Repsol en Ensenada, ya no estaría bien. Mandar gente al calabozo por pedir tres kilos de mondongo a un frigorífico, tampoco. En el camino quedaron las imágenes de los 102 manifestantes presos, baleados y asfixiados con gases lacrimógenos, resultado de protestar contra el Fondo Monetario Internacional. También desalojaron a palazo limpio a quienes ocupaban las instalaciones de la quebrada farmacia Franco Inglesa.
0124_Nisman_5El Estado decidió reservarse el rol de buenazo y tercerizó el poder policial en las organizaciones que antes protestaban contra el Estado. Claro ejemplo de esto fue la contramarcha que organizó D´Elía en contra de la movilización en reclamo de justicia por el asesinato de Axel Blumberg el 31 de agosto de 2006. Era la quinta marcha que organizaba un padre que había perdido a su único hijo. Dos años antes había juntado más de 5 millones de firmas pidiendo justicia. A Blumberg, cuyo hijo fue secuestrado y asesinado, lo destrozaron cuando se descubrió que no era Ingeniero. El problema de no ser Presidente.
Y nos olvidamos de la muerte del hijo, del pedido de justicia y de la forreada de D’Elía.
En 2005 Ricardo Jaime viajó a España para pasar la gorra entre las empresas con intereses en Argentina y juntar dinero para la campaña de Cristina Senadora 2005. Una pequeña contribución, un palito por cabeza, a voluntad. De aquellos viajes, Jaime también trajo material ferroviario por la ganga de 1.600 millones de dólares, material que, como corresponde, nunca se usó. Parte del mismo aún puede verse pudriéndose en terrenos del ferrocarril Roca como un monumento al choreo. Poco después, el Ministro de Economía Roberto Lavagna contaba ante la Cámara de la Construcción que tenía registrados al menos 10 casos de sobreprecios en obras públicas. Salió eyectado y pusieron a alguien más amiga de lo ajeno: Felisa Micelli.
En noviembre de 2005 una parva iracunda prendió fuego la estación Haedo del ferrocarril Sarmiento, los trenes, un par de patrulleros y, de paso, se hicieron la tardecita saqueando los comercios de los alrededores. Aníbal Fernández acusó a Quebracho, comandada por Fernando Esteche. Menos de veinticuatro horas después, los muchachos estaban en Mar del Plata para la III Cumbre de los Pueblos, una joda que se organizó como contrapartida de la IV Cumbre de las Américas. Mientras Néstor, recién arribado al tercer planeta desde el sol, criticaba las políticas neoliberales de los noventas, los muchachos financiados vaya a saber por quién –guiño, guiño– prendieron fuego algunos bancos, se cagaron a piedrazos con la cana y saquearon algunos locales de Havanna para traer alfajores a la familia.
Unos días después, Néstor pagaba cash la deuda con el FMI, con guita obtenida gracias a todos los bonos comprados por Hugo Chávez, quien fue el primero en arrimarse a los iraníes, a tal punto que condecoró al entonces presidente persa Mahmud Ahmadineyad.
Para fines de 2006, como caja navideña recibimos como noticia que la empresa Skanska había pagado coimas para ganar la licitación de un gasoducto. El gerente de la compañía confesó, pero no pasó nada. El gobierno intervino Enargas y desplazó a todos los directivos por las cometas, entre ellos el Pacha Velazco, pareja de Felisa Micelli, a quien muy poquito después le encontraron una bolsa llena de dólares en el baño de su despacho. Una inspección de rutina encontró la bolsa. En silencio, Felisa fue desplazada de su cargo, aunque le mantuvieron la custodia policial.
El juez a cargo de la causa, Guillermo Montenegro, renunció un año después para asumir como Ministro de Seguridad de Mauricio Macri. Con él, se llevó a sus dos secretarios, Matías Molinero y Daniel Presti. El fiscal de la causa, Carlos Stornelli, se fue a cumplir la misma función que Montenegro, pero con Daniel Scioli. La causa quedó sin juez, secretarios ni fiscal. En septiembre de 2006, finalizado el juicio contra Miguel Etchecolatz por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, la defensa decide apelar por las inconsistencias del testimonio de Jorge Julio López. López desaparece. Pasaron ocho años y monedas.
Y nos olvidamos.
Para enero de 2007, el gobierno desplazó a Graciela Bevacqua del Indec por negarse a dibujar la inflación. Llevamos ochos años de garabatos. Luego, con el país en campaña, el mangazo electoral para “Cristina, Cobos y vos” incluyó un millón y medio del Grupo Marsans –por entonces, Aerolíneas Argentinas no era nacional, popular ni estaba vaciando la empresa, ni se calentaban en averiguarlo mientras pusieran la tarasca–, valijas voladoras de visitantes bolivarianos que firman su registro en la Casa Rosada y narcotraficantes de efedrina.
0124_Nisman_3En 2008, mientras la multimillonaria empleada pública criticaba a los ruralistas por querer llenarse los bolsillos a costillas del pueblo, en una de las tantas marchas D’Elía cagó a trompadas a un manifestante y se abrazó a la Pirámide de Mayo al grito de “la plaza es nuestra, la puta que los parió”, mientras en Olivos, los carros hidrantes de la policía disparaban contra una manifestación compuesta, en su mayoría, por mujeres que tan sólo sostenían carteles. Días después, la Gendarmería se llevaba en cana a veinte manifestantes, entre ellos, Alfredo De Angeli. Con el conflicto resuelto tras el voto no positivo de Julio Cobos, las pintadas amenazando de muerte al vicepresidente por traidor se multiplicaron. Fue el mismo año en el que Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina aparecieron con las manos atadas y corchazos en sus cabezas al costado de una ruta. Tiempo después nos enteramos que Ferrón era socio de uno de los imputados por el tráfico de medicamentos, y que Forza no podía justificar su exponencial crecimiento patrimonial con su distribuidora, pero que así y todo, pudo aportar unos 200 mil pesos para la campaña presidencial de Cristina. Fue también en 2008 cuando se produjo el allanamiento de una quinta en Ingeniero Maschwitz y la detención de narcotraficantes mexicanos, o sea, el inicio de lo que más tarde llamaríamos “La ruta de la efedrina”.
En su momento nos olvidamos. En 2014 procesaron por narcotráfico al extitular del Sedronar, que debía velar precisamente por una política anti drogas. El tipo, José Ramón Granero, era amigo de Néstor Kirchner. Pasó hace unos meses y nuevamente nos olvidamos.
En 2012, la formación Chapa 16 de TBA ex Ferrocarril Sarmiento no frenó al llegar a la estación Once de Septiembre y murieron 51 personas. El video muestra cómo los vagones que por fuera estaban pintados, por dentro estaba podridos: una nube de polvo de óxido inundaba el lugar luego de que el coche numero dos se incrustara dentro del coche cabecera, algo que no debería haber sucedido con toda la guita que dijeron haber gastado y que nadie sabe dónde cazzo fue a parar, aunque algo intuimos. 51 muertos, cientos de heridos, una Presidenta que se esconde y vuelve para decir que ella sabe lo que se sufre la muerte porque es viuda.
Casi nos olvidamos.
El 2 de abril de 2013 la ciudad de La Plata sufre la tormenta perfecta. No había forma de que no se inundara, pero sí de mitigar los riesgos. Pero el radar del Servicio Meteorológico Nacional estaba roto, los celulares no funcionaban, la luz se cortó y la planta de YPF nacional y popular no contaba con la dotación de bomberos que sí le exigieron a Repsol. Más de dos metros agua en media ciudad y frenaron el conteo de muertos en 54. Los electrocutados, los infartados y los hipotérmicos no contaron. La limpieza del arroyo El Gato fue encomendada a la cooperativa Néstor Vive en Nosotros por la módica suma de cuatro millones de pesos a valores 2012. La limpieza nunca se llevó a cabo. Quizás haya contribuido el hecho de que la cooperativa tenía domicilio en Escobar y se le complicaba llegar.
El primer helicóptero de rescate en aparecer fue para llevarse a la mamá de Cristina. El segundo, para traer a Cristina dos días después. Entre las puteadas de la gente, la Presi afirmó que ella sabe lo que se siente, porque cuando era chica le entro agua a la casa.
Y nos olvidamos.
Pepe Eliaschev investiga y descubre por sus propios medios que Argentina estaba negociando con Irán la impunidad del atentado a la AMIA a cambio de petróleo. Nadie le da bola. En 2013, el Gobierno encara una cruzada patriótica para establecer un memorando de entendimiento con la República Islámica de Irán. La idea consistía en que los funcionarios judiciales argentinos fueran a tomar declaraciones al régimen teocrático que había condenado a muerte al fiscal de la causa, Alberto Nisman.
Pepe nos había avisado, pero nos olvidamos.
0124_Nisman_4Se cargaron a un fiscal federal y, más allá de todas las dudas que algunos seguirán teniendo al respecto, la pregunta que más me duele, la que más me angustia es cuántos anónimos quedaron en el camino sin que nos enteremos. Si al fiscal de mayor exposición pública que debía declarar ante el Congreso un par de horas después le hicieron lo que hicieron, lo que habrán hecho antes y pasó desapercibido.
Más de una vez dije que si les garantizaran la impunidad se cargarían a cualquiera que molestara. Está claro que exageraba: además de la impunidad debía darse la situación de desesperación. Desesperación por el poder perdido, desesperación porque no conciben la vida sin sentirse amos y señores de los destinos de todo aquel que guste de pisar suelo argentino. Basta ver cómo reaccionan cuando una opinión viene de alguien que no vive en el país, al que no le pueden tirar con la AFIP y que reside en un lugar donde no llegan las cadenas nacionales.
Al mejor estilo del final de All that Jazz de Bob Fosse, este gobierno se despide de la vida haciendo una presentación lisérgica y decadente de todos sus hechos, reprimiendo la protesta social, demostrando que los derechos humanos fueron una circunstancia al bancar a un Jefe del Ejército más flojo de papeles que el auto de Boudou, con la presidenta ausente en los momentos picantes, con la militancia bancando hoy un suicidio, mañana un homicidio, pasado una resurrección, con victimizaciones incluso cuando los muertos son los otros y, fundamentalmente, con quilombo.
Un día como hoy, hace 33 años, en un parto que casi le cuesta la vida a mi vieja, nació el tipo que escribe estas líneas. Fui misionero, junior de colonia de vacaciones, portuario, canillita, tarjetero, músico ocasional, empleado judicial y consultor. Nunca dejé de leer ni de escribir desde que aprendí a los cuatro.
Tenía esa edad, también, cuando se suicidó el papá de un amiguito, veterano de Malvinas que no conseguía laburo ni respeto. Contaba con cinco cuando se produjo el primer levantamiento carapintada y seis cuando aprendí qué significaba hiperinflación. El día de mi cumpleaños número siete lo pasé encerrado por el copamiento de La Tablada. Tenía diez cuando voló la embajada de Israel, doce cuando explotó la AMIA, y cumplía quince cuando mataron a Cabezas. A mis 17 se estrelló el avión de LAPA y el estallido de diciembre de 2001 me encontró con 19 años y trabajando en el Poder Judicial.
Desde los 21 hasta hoy cambié tres veces de juzgado, me fui del Poder Judicial, me casé, tuve un hijo, me divorcié, tuve cuatro laburos más, muchas veces de a dos, y finalmente me dediqué a lo que decía que quería hacer cuando me preguntaban a los seis: periodismo. Cambié muchísimo y lo único que no cambió es el Gobierno. Sí, un tercio de mi vida y casi la totalidad de mi adultez, me gobernaron los mismos tipos y conviví con los mismos nabos que creyeron que la rebeldía de la juventud consiste en ser sumiso y obediente al capricho de Presidencia. Sin cuestionar, sin pensar.
Me tomé con humor las desgracias, me preocupé de más por boludeces y, si bien procuré apelar al olvido selectivo, nunca pude aplicarlo. Hoy tengo 33 y, con todo lo que recuerdo, me cuesta entender cómo muchos de los que vivieron estos mismos años se olvidaron de todo. Quizás la pasen mejor. Quizás por eso se sorprendan de lo que estamos viviendo por estos días. Y quizás por ello, dentro de un tiempo, seremos pocos los que recordemos que hubo un Gobierno que, amparado en ideologías caducas y la lucha por la Patria frente a los molinos de viento, transcurrió sus años con la corrupción más pornográfica, la gestión más improvisada y la impunidad más calamitosa. Pero eso sí, con democracia.

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Sábado. Me crié en un país en el que los asesinatos políticos eran algo que había pasado hacía mucho tiempo. La maldición de la memoria.
Publicado por
 http://blogs.perfil.com/relatodelpresente/2015-01-24-3269-la-impunidad-como-forma-de-gobierno/

martes, 25 de noviembre de 2014

Boyhood

Manu tenía razón. Manu es el hermano de Z, mi niña.

— A vos no te va a gustar —le dice al padre.
— ¿Por qué no?
— Naaaah, vos sos más de tiros. Y con eso dio por zanjada la cuestión en relación al padre.
— Pero a vos sí, mirala.

Y la vimos. Con Z.  Termina la película y ella se quedó con esa sensación de "quiero más, adónde está lo que falta contar".

Pero no se puede seguir contando porque Boyhood es eso, una película acerca de crecer. Acerca de esas cosas mínimas y no tanto que nos pasan todo el tiempo. Es la vida sin grandilocuencia. Sin la épica hollywoodense. O sin lo que Hollywood y algunos espectadores creen que es la vida.
Esos abonados a todo tipo de series y películas o algunos libros que -a veces, no siempre-, tienden a creer que la ficción es una copia fiel de la realidad. Que en las vidas de las personas pasan todo el tiempo o casi eventos que nos ponen a la altura del héroe. O bien son tan trágicos que nos sentimos sobrevivientes emocionales.
Pues es hora de que lo asumamos, la vida no es tan grandilocuente como en las películas. Todos llevamos nuestras mochilas llenas de sueños rotos y esperanzas vacías. De alegrías totales y otras incompletas. De felicidades truncadas y de la sospecha de que la felicidad es un camino. Todos crecemos y crecer es más o menos doloroso de acuerdo a los recursos que supimos construir y que serán tanto más creativos, honestos y sanos como lo que nuestros padres nos hayan podido transmitir de acuerdo a su conocimiento, presencia y constancia. Y el amor se cuela por cada intersticio de ese crecimiento. De manera evidente o no. Pero se cuela.
Y en ese sentido, todos y cada uno de nosotros somos sobrevientes emocionales. Somos los hérores de nuestra propia historia. Porque hemos sido también el villano. Porque lo estamos siendo y no entendemos qué nos pasa. Porque a los cinco minutos la maldad, la crueldad, la desidia se topa de frente con un propio cuestionamiento que nos hace temblar y preguntarnos ¿quién soy? ¿adónde voy? ¿qué quiero? Son preguntas que se repiten todo el tiempo a lo largo de nuestra vida. Cuando somos adolescentes son centrales y desatan la angustia y la ira. El dolor siempre busca una salida y esa salida casi siempre estalla en el lugar y momento menos oportuno.
Pero muchos adultos tenemos esas preguntas guardadas en una caja cerrada con mil candados. Por eso Boyhood termina en el momento en que termina. Porque seguimos creciendo.
Y en todo caso, volviendo a eso de la cosa épica, me quedo con algo que dijo Auggie, el personaje principal de "La lección de August":