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Los amantes no deberían separarse

Ayer murió una mujer extraordinaria. Y con ella todos sus roles. Ya no más amante, madre, abuela, amiga, hermana. Ya no más. Hoy, todos en su universo tendrán que comenzar a darse cuenta que no está. Que es ausencia aunque todavía habite, ferozmente, cada espacio, en cada lugar, en cada alma y se quede allí en transparente esencia.
Hoy, mi marido y yo, fuimos testigos silenciosos del dolor y el asombro que provocó su muerte. Y sentí en los huesos el desconcierto del hombre que perdió a su mujer. Esa mirada extrañada, como intentando descifrar un gran misterio. Un misterio idiota, un misterio innecesario. Un misterio que, una vez develado, sólo deja un fantasma. El dolor de los hombres siempre me desconsuela mucho más, infinitamente más que el de las mujeres. Y el de los hombres que han amado a su compañera, tan evidente en su transparencia, tan profundo en su perplejidad me recordaron unos versos de Cátulo:

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
no nos…
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Resumen de la semana y eso que no llegó el viernes.

Voy a empezar por el principio, porque así acontece filosóficamente desde la primera hora y también porque Heidegger supo preguntarse ¿por qué es en general el ente y no más bien la nada? Y a mí me pareció bien la pregunta por la cosa.
So, arranqué con tos, hace ya unos veinte días. Primero esperé que se fuera sola, porque todos sabemos que siempre que llovió paró y así con todo. Pero no. Seguí tosiendo y tosiendo. Lo que hice a continuación es algo que no se debe hacer y me automediqué porque no es la primera tos de mi vida y lo único que hice fue recordar las administraciones medicamentosas anteriores. Et voilà. Nada. Al día siguiente de que operaran a mi amiga Emilce, eso fue el 9 de agosto, lo recuerdo bien porque es el cumple de Marcela y de Manuel, fui a visitarla al IADT y antes de irme pasé por la guardia. Antibiótico —una semana— y jarabe —hasta terminar el frasco. Nada. Tons, me dije en función de los indicios: además es alérgica. Fui a ver a mi farmacéutico amigo y le pedí …

En mí

Llueve. Una vez más tu hipnótico encanto me envuelve. No necesitás más que tu sonido, ese repiquetear constante en el vidrio de la ventana o el que hacen los neumáticos sobre el asfalto mojado. Sin embargo, me gustaría disfrutarte en otro lugar. Hoy necesito estar lejos de mí y vos me traés una y otra vez a esta que soy aquí y ahora.
La melodía de la música, una balada en inglés, una voz joven llena de nostalgia, te ayuda. No puedo escapar a esta suerte de presagio cuyo sentido nada devela, todavía. A ciegas. A solas.

Siete años después

Hace siete años estábamos de finales y principios. También ahora.
Con la primaria se cierra una etapa de exploración lúdica tan gloriosa como la imaginación  lo permita y te lo permitió mucho. Fueron años de profundo aprehendizaje.
Desde lo formal a lo emocional. De amores y odios. De reconciliaciones. De perdones y no tanto. De transcurrir sin prisa, sin pausa y también a los apurones. Y en el medio de tanto desorden, se fue perfilando la belleza. La belleza a la que me refiero tiene que ver con  los modos en que se expresa el alma y viceversa.
Definitivamente orgullosa de vos, quiero que sigas así de imperfecta, porque eso te va a permitir querer ir más allá siempre.
Y  este nuevo comienzo que te traen tus trece —T R E C E, el dos de enero— viene de  adolescencia, de cambios bruscos, de hormonas, de peleas, de confrontaciones, de llantos, de amores y decepciones, de frustraciones y también de alegrías, complicidades, grandes y pequeños gestos. Y ojalá, y esto te lo deseo desde lo m…

A Little Chaos

No sé si esto es un comentario acerca de una película que me gustó o una excusa.
Que creo que la vida es un caos, "un orden sin descifrar" al decir de Saramago, ya lo saben. Pero hoy se me mezcló con otra cosa. Hoy mi caos devino madre, memoria, tristeza, desamparo y aún así, belleza.
Madre tiene un deterioro cognitivo leve de perfil amnésico. Mamá empezó a olvidarse de lo que dijo hace un minuto y te cuenta con detalles cosas que ya sabés porque tiene una vida contándotelas. Casi que me puedo bancar eso, pero me mata cuando su relato está dominado por el recuerdo de mi papá, que murió hace, no sé, 18 años, creo.
Fui a verla porque en medio de su caos no asumido mezcló medicaciones y se sintió mal. Y yo, que tenía previsto ir a visitarla hoy, fui con el plus de tener que ir sí o sí.
Me abrió la puerta, estaba bien pero mal. Mejor que el sábado y que jueves, pero con miedo en los ojos.
La miré y me pregunté si llegada a esa edad (77 no son tantos), yo también le tendré temor…

Chaos

Qué día el de ayer, señores. No voy a poner señoras, por favor no me obliguen ni se sientan excluidas. En todo caso, prefiero decir: qué día el de ayer, especie humana!!
Arrancó con taxista loco que me mostró la varilla de metal que tiene para pegarle a los motoqueros en el casco cuando lo molestan. Obviamente, cuando le pagué no le pedí el vuelto. No sé sus datos porque no tenía la ficha que por ley deben llevar a la vista del pasajero. También odia a los colectiveros. Dice que tienen complejo de inferioridad, a lo cual acoté que tal vez por eso andan en algo tan grande.
— Sin duda, la madre no los quiso de chicos, les faltó afecto a esos hijos de puta!
Y demás lindeces por el estilo. No se salvó nadie, ni los pasajeros que son los que le pagan el sustento. Para ellos me soltó que "hay taxistas que le cuidan el mango al pasajero. Yo no, que se jodan". Arremetió contra los jubilados y los judíos y parece que la combinación judío-jubilado lo pone relamente molest…