domingo, 23 de marzo de 2014

Ojo con ellas.








Mi conclusión es esta: el lenguaje es acción. No hay nada menos pasivo que la palabra.
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sal...

Sal con una chica que no lee ~Charles Warnke~

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela. 

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Sal con una chica que lee ~Rosemary Urquico~

 Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.


Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.


Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo.


Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.


¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.


Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.


Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

jueves, 17 de octubre de 2013

550



un número para nominar lo inasible, esa emoción vieja pero persistente, como el rastro de un perfume que apenas se huele en la piel

o sonidos que evocan momentos, tan lejanos algunos y a la vez tan cerca, porque vienen de la mano de un recuerdo

un sabor, ese que quisiste sentir en tu lengua sólo para disfrutar como lo hacían él, ella, cualquiera,
no importa tanto eso
como tu cara ávida de sensaciones, tu deseo en la garganta sólo para probar

oscura luz en la mirada sedienta de eso que ves
eso que ves y anhelás
eso que ves y se esfuma como un espejismo
eso que ves y se escapa

un número para decir lo que no se puede decir
para cantar con voz desafinada
para volar con alas rotas
para reír hasta las lágrimas
esas lágrimas que corren como ríos de tristeza

un número, unas letras
para saber que quedaste de este lado de la sombra





(alta versión)

Cuando el derecho está torcido

Recién leí un chiste, una persona en un autoMac que decía "soy hijo de desaparecidos, agrandame el combo". Me reí, por supuesto. El ingenio popular es rapídísimo y toma lo que le ofrecen y cabandié ofreció prepotencia y algo llamado argumentum ad verecundiam (apelación a la autoridad), y sale el chiste. Pero en el fondo es triste. Porque se banalizan cosas importantes como pasa siempre que usamos como si fuera un trapo la historia, cuando dejamos que se apropien de una bandera que no es de un gobierno sino de todos. Y que, como dice este post, no se reduce a una época histórica, no hay que reivindicar sólo lo que sucedió, los derechos humanos son derechos siempre y valen para todas las personas a las que esos derechos le fueron vulnerados.
Derechos humanos for dummies, es el post al que hago mención.

lunes, 17 de junio de 2013

Un meme más

No sé si les pasa, eso de andar con ganas inciertas, un saber sin saber muy bien qué. Ando así, queriendo volver pero no. Más que nunca este espacio en un cuaderno de anotaciones cósmico, que abro cuando lo necesito y para mí. Si alguien lo lee, ya no tengo pretensión de comentario, en todo caso, me gustaría que la lectura de lo que sea que se me de por poner acá, te sirva. Para lo que sea.
Vengo del Facebook y veo que mi brother, escribió una vez tuve una visión...Seguí el link, leí su visión. Y después me fui a la página principal y me encontré un meme. Y lo voy a hacer. No recuerdo si ya lo hice ni me importa. O sí, y acaso habría que fijarse las contracciones.Al fin y al cabo, Marshal MacLuhan dijo que "no necesariamente estoy de acuerdo con todo lo que digo".

  • Qué edad tendrías si no supieras tu edad? 
  • 34
  • Qué es peor? Fallar o nunca intentar nada?
  • Definitivamente, nunca intentar nada.
  • Si la vida es tan corta, por qué hacemos tantas cosas que no nos gustan y nos gustan tantas cosas que no hacemos? 
  • Por necesidad, por falta de huevos, por ambas cosas. 
  • Cuando todo está dicho y hecho, habrías dicho más de lo que has hecho? 
  • Suelo no preguntarme esas cosas, a ver si pinta el arrepentimiento.
  • Qué es lo que más quisieras cambiar del mundo? 
  • Nada, es perfecto como es. Cambiaría yo y algunas otras bestezuelas humanas, si pudiera pero no me corresponde.
  • Estás avanzando en aquello en lo que creés o te estás afirmando en lo que estás haciendo? 
  • Estoy amando lo hago y no quiero dejar de ir hacia lo que deseo.
  • Si la expectativa promedio de vida humana fuera 40 años, cómo vivirías tu vida de otra manera? 
  • Uh, ya me pasé.
  • Hasta qué punto tuviste el control del curso que tomó tu vida? 
  • Siempre tenemos el control de nuestra propia vida, cualquier otra cosa que nos digamos a nosotros mismos son excusas.
  • Estás preocupado en hacer las cosas bien o en hacer lo correcto? 
  • A veces coinciden. Trato de hacer las cosas lo mejor que puedo con las herramientas que tengo y el saber del que dispongo.
  • Si pudieras ofrecerle a un recién nacido un consejo, qué le aconsejarías? 
  • Rockeá.
  • Qué es lo que sabés hacer diferente a la mayoría de las personas? 
  • Ser yo.
  • Qué es lo que tanto querrías hacer y todavía no hiciste? Qué te está frenando? 
  • Wow. De esto estuve hablando en terapia la semana pasada.
  • Te estás aferrando a algo que necesitás soltar? 
  • Apretás el botón del ascensor más de una vez? Realmente creés que eso lo hace andar más rápido? 
  • Nop. 
  • Por qué vos sos vos? 
  • Porque había una vez una chica y un chico que se conocieron, se amaron, se casaron y me concibieron. Y después de nueve meses, la cigueña trajo un repollito de París y heme aquí, en el berenjenal.
  • Fuiste la clase de amigo que vos mismo querrías como amigo? 
  • En ocasiones.
  • Qué es lo que más agradecés? 
  • Mi hija.
  • Qué elegirías? Perder todos tus recuerdos o perder la capacidad de tener nuevos recuerdos? 
  • Qué pregunta de mierda, realmente. ¿Quién soy sin mis recuerdos? En tanto entiendo la memoria como configuración de mi identidad. O rehacerme a partir de una nueva matriz pero sin la posibilidad de aprender de lo pasado. Anyway, no lo sabría, sería una especie de yo-noyo, algo nuevo, otra historia en un universo paralelo.
  • Es posible saber la verdad sin antes desafiarla? 
  • La verdad te sopapea todo el tiempo y cada hecho puede ser considerado desde diversos ángulos, todos ellos válidos, sinceros, honestos, verdaderos.
  • Alguna vez se hizo realidad tu peor miedo? 
  • Sí, hoy.
  • Te acordás de aquella vez, hará como 5 años, que estuviste tan pero tan enojado? Importa en este momento? 
  • Ni sé por qué me enojé tanto hace cinco años, y sé que me enojé porque siempre me enojo por algo. Los enojos y las causas de los enojos están sobrevaluados.
  • Cuál es tu recuerdo más feliz de la infancia? Qué lo hace tan especial? 
  • Una canción que me cantaba mi abuelo. La hace tan especial que la cantaba mi abuelo. Mi abuelo me hacía sentir que no necesitaba más que ser yo para ser amada.
  • En qué momento de tu pasado reciente te sentiste más apasionado y más vivo? 
  • De un tiempo a esta parte, casi siempre.
  • Si no es ahora, cuándo? 
  • Hoy siempre es todavía, decía un cartelito de mi adolescencia.
  • Si todavía no lo lograste, qué tenés para perder? 
  • El orgullo, sin dudas. Pero a esta altura, el orgullo es una carga sin sentido.
  • No sentís que viviste este día cientos de veces antes? 
  • Siento que viví mi vida cientos de veces. Es agotador.
  • Cuándo fue la última vez que caminaste a ciegas apenas iluminado por el débil brillo de una idea en la que creías fuertemente? 
  • En otra vida. Pero lo estoy intentando con todas mis fuerzas, ahora.
  • Cuál es la diferencia entre vivir y existir? 
  • Si pienso vivir desde la función vital de mantener vivo a un cuerpo y defino existir como ser y habitar el mundo... Pero para hacerla fácil: hay gente que confunde respirar con estar vivo.
  • Cuándo es el momento de dejar de calcular riesgo-beneficio y meterle para adelante con aquello que pensás que es lo correcto?
  • El momento presente.
  • Si aprendemos de nuestros errores, por qué siempre tenemos tanto miedo a equivocarnos? 
  • Porque es mentira que aprendemos. Porque alguna gente no puede desarmar un esquema de repetición grabado a fuego en la experiencia. O aprendemos de algunos pero no de todos.
  • Qué harías distinto a lo de siempre si supieras que nadie te va a juzgar? 
  • Dejaría de decir sí a cosas que me gustaría decir no.
  • Cuándo fue la última vez que prestaste atención al sonido de tu respiración? 
  • Siempre le presto atención desde que dejé de fumar.
  • Qué es lo que amás? Alguno de tus actos recientes expresó ese amor abiertamente? 
  • Amo mucho, personas, cosas y animales. Y sí, lo he expresado abiertamente.
  • De acá a 5 años, recordarás lo que hiciste ayer? O lo que hiciste anteayer? 
  • Obvio que no.
  • Ya mismo, a cada instante, se toman decisiones. La pregunta es: estás decidiendo por vos mismo o estás dejando que otros decidan por vos?
  • Siempre decido yo, aún cuando tengo en cuenta a un otro, lo que hago con eso es mi decisión.

domingo, 27 de enero de 2013

Huevo

Haciendo prehuevo en el hotel con vistas al huevo-party en lo de Ráuli.
Pocas cosas buenas tiene el Féis, una de ellas es facilitarte el encuentro con amigos a los que no veías desde hace 20 años.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sin siquiera pedir permiso

Todos saben que la Matrix me ha dado cantidad de conocidos, amigos y gente que quiero mucho y que no puedo encasillar en ninguna de las categorías anteriores o alguna más que no menciono, más por falta de ideas que otra cosa.  Y de toda esa gente hay algunos en especial que me hacen llorar de la risa, tanto que decidí publicar el intercambio de mails con algún recorte para no afectar la intimidad de los intercambiadores de e-pístolas. Ahí va:

Asunto: cotorreteamos?

Ramboneta a la que escribe y otros más:


Visto  considerando que los compañeros Amperio y caído catrilar estan muy ocupados como para dar inicio a la cadena loca de mails a fin de organizar una manisetta pues, doy el puntapie inicial y digo:
El lugar ya fue arbitriarimente definido por caído y mi persona, esto es: la pulpería del cotorro. Caido se ofrecio a hacer la reserva en persona, como para darle seriedad a la cuestion.
El dia: un sabado. al mediodia
La hora: las que esten comprendidas dentro de la categoría "mediodía"
La vestimenta: elegante esport
El calzado: en buen estado de aseo
Los accesorios: un bolsito o una carterola. Tambien es de buen tino, que cada uno de los presentes lleve un chongo.
Masomeno como que ya esta cocinado el asunto. Cuanto me alegra

Buenas noches queridos conejos ea ea ea ea pepepepepepe

Amperio le contesta:

Bataraza:
Habida cuenta de sus NBI, me hare presente con el companero Choquena, el pastorcito de la Puna, empomador serial de camelidos antiplanicos.
Ud solo tiene que mirarlo fijo, ponerse levemente estrabica y, de vez en cuando, lanzarle un gargajo guanaqueril. Si acompana esto con un relincho agudo tipo llama que llama a la chota, tiene asegurada una noche de pasion subtropical con estacion seca..
Estoy para servirla, guaina. (No se lo tome literalmente)
UAP, chichi.

Respondo a todos:

 Amperio, compañero, usted va a lograr que me rajen a la mierda de este edificio también.

Me uno a la maniseada pero con una quejareclamo: justo ahora que estoy rodeada de Quentaquis me cambian el orden del día y el lugar de feliz apiñamiento?? Dónde queda el cotorro? En la nueva vecindad de la bataraza??

Deanmé más detalles y allí estaré de ojotas y corpiño calado que la temperatura ya da para andar mostrando las bondades que la naturaleza, en su expansiva sabiduría, me dio.

Aclaro que yo no necesito afetto y sí comprensión.

UAP a todos

Amperio me dice:

 Si busca comprension, china a ud. el Choquena le va a prestar la oreja, pero, le aviso, seguro que le pide que Ud. le empreste algo a cambio..
Ojo que el Choquena nunca perdio un trueque..
Por las dudas, lleve la gombacha de fierro..
Yo voy en medias de vestir, descamisado pero encorbatado y con sunga amariya...

A lo que le respondo (y aquí termina por ahora el intercambio e-pistolar):

 La combinación responde a la etiqueta peronera y garchotera como diría el Mich.
Además, lo veo bien de amarillo, se me ocurre que le combina con el color de los ojos.
Yo voy con la gombacha de hierro y sin soplete.
Y me niego a codornizar, albatrolear o golondrinizar el movimiento que se demuestra andando.
UAP, mi matungo.

jueves, 22 de noviembre de 2012

No sé

Estoy decidiendo si quiero jugar a las escondidas, si estoy haciendo un pozo porque sí, si estoy dejando vagar mi espíritu libre y juguetón o si simplemente quiero ser un perro. Como el de la foto.

martes, 20 de noviembre de 2012

Minotauro

Nada te prepara para lo inesperado. No hay agenda que tenga día y hora para el evento que no tenía espacio por improbable, por imposible, por impensable y un montón de etcéteras más todos con im. Pero sucede.
Es como una ráfaga de viento helado en el trópico que termina con vos y un resfrío de proporciones bíblicas.
Te toma, de golpe y casi adrede. Si es que puede ser adrede el azar. Y estás vibrando. Y sintiendo. Como antes, cuando tenías el mundo por estrenar, cuando lo veías con ojos de futuro amistoso, sin miedo, puro carnaval rocambolesco. Vida que se derrama sin sutileza, pletórica y salvaje. Intuición desmedida.
Y apareciste. Casi de la nada para perturbar todos los esquemas. Un cambio radical. Cuántico. Me interpela.
Y yo.
Otra vez.
Sin respuestas.


La estupidez insiste siempre - Camus -

Y la hipocresía también.

Veo carteles "Soy peronista por eso voy a trabajar". Yo soy peronista y la columna vertebral del movimiento son los trabajadores. Desde la vuelta de la democracia casi todos los gobiernos se tuvieron que comer paros generales. Y nunca vi carteles como éste.
No voy a entrar en el debate de la corrupción sindical. Si la hay en todos los gobiernos que hemos tenido ¿por qué no va a haberla en los sindicatos? Tanto los sindicalistas como los funcionarios, dirigentes y políticos en general salen del mismo lugar: la sociedad. Y ¿quiénes somos la sociedad? Todos somos. Te guste o no te guste.
Pero más allá de los sindicatos y sus dirigentes enriquecidos a costa de aquellos a quienes representan -oops! igual que los funcionarios, dirigentes y políticos en general!- están los trabajadores. Los que no comen con 6 pesos por día. Los que no reciben la asignación universal por hijo. Aquellos a los que les cobran ganancias. Los que ven que su sueldo vale mierda. A esos trabajadores, mis amigos peronistas le ponen ese cartel: yo voy a trabajar porque soy peronista. Y digo yo ¿Por qué vas a trabajar cuando le paran a este gobierno y no fuiste a trabajar cuando le paraban a Alfonsín, por ejemplo?
¿Qué De la Rúa tuviera que irse rajando del gobierno estuvo bien pero cacerolear en éste es destituyente?
Yo estuve ahí. Diez años de mi vida estuve ahí. A mi no me venden ninguna porque estuve en el núcleo de todas las falacias. Porque conozco a todos estos que juegan con el poder no me venden relatos.

Hipocresía. Lisa y llana. Sin sinónimos. Sin metáforas.